JOSÉ GUILLÉN – Paraguay

 

Las fotografías de José Guillén son una celebración de la sensualidad masculina. Cuerpos grandes, marcados, que exhiben sin pudor sus sombras y volúmenes nos invitan a mirar con deseo. Guillén utiliza el espacio como el marco que permite conducir la mirada del espectador, lentamente, hasta el erotismo. Así, las ventanas y los azulejos funcionan como un preámbulo de la escena que encuadran: hermosos cuerpos masculinos marcados por la humedad. Las gotas de agua bajando sugerentes por el torso de los modelos.

 

La fotografía de José Guillén celebra la virilidad sin pesar, parece que se regocija en el ejercicio de retratar la sensualidad y la belleza. En ese ejercicio nos invita a ser partícipes y cómplices de la mirada que se mueve entre chorros y espejos para contemplar, con deseo, la fiesta que construye con su lente. Guillén consigue, tanto en su trabajo con las poses como con el manejo de la luz, montar una escena que cita a la estética de los años ochenta: poleras mojadas, tinas llenas de agua, músculos. Dispone de esos referentes para construir un imaginario de lo sensual, de la conquista y el rubor y nos tiende la mano para participar, como intrusos, en el espectáculo de los cuerpos.

 

José Guillén’s photographs are a celebration of male sensuality. Large, marked bodies that shamelessly display their shadows and volumes invite us to look with desire. Guillén uses space as the framework that allows the viewer to slowly lead the gaze to eroticism. Thus, the windows and tiles function as a preamble to the scene they frame: beautiful male bodies marked by humidity. The drops of water evocatively descending down the torso of the models.

 

José Guillén’s photography celebrates virility without regret, it seems that he rejoices in the exercise of portraying sensuality and beauty. In this exercise he invites us to be participants and accomplices in the gaze that moves between jets and mirrors to contemplate, with desire, the party that he builds with his lens. Guillén manages, both in his work with the poses and with the use of light, to mount a scene that cites the aesthetics of the eighties: wet t-shirts, tubs full of water, muscles. He has these references to build an imaginary of the sensual, of conquest and blush and he holds out his hand to participate, as intruders, in the spectacle of bodies.