ESPERANZA GONZÁLEZ – Colombia

 

El trabajo artístico de Esperanza González nos parece muy interesante. En sus pinturas, el cuerpo masculino aparece perfilado suavemente, como si la fuerza y el vigor se escondieran en la sutileza de un trazo que no realza ese aspecto de su morfología, sino que parece perderse en las sombras y los volúmenes difuminando sus contornos. Las posiciones de sus modelos –bailarines en general– denotan un lenguaje cuidado, prolijo, sensual y sugerente. En ese lenguaje se explora las cualidades de lo femenino y lo masculino.

 

El dramatismo de las escenas que Esperanza construye puede verse reflejado en el trabajo y la potencia expresiva que puede verse en las manos: parecen ser la parte del cuerpo donde los contornos son más definidos y, así, ellas concentran la expresión del cuerpo que se mueve y que posa. Nos parece importante detenernos en este punto: las manos funcionan como un elemento fundamental de exploración sensorial, son una sinécdoque para el sentido del tacto, pero también son el motor de la creación, el dibujo, la escritura.

 

Esperanza González tantea en el territorio del cuerpo masculino rescatando ese espacio contradictorio entre la fuerza y el volumen muscular y la delicadeza de unas manos que concentran nuestra atención como espectadores como si nos invitara de esa manera a compartir, con ella, su viaje.

 

The artistic work of Esperanza González seems very interesting to us. In her paintings, the male body appears softly outlined, as if strength and vigor are hidden in the subtlety of a line that does not enhance that aspect of its morphology, but rather seems to get lost in the shadows and volumes, blurring its contours. The positions of her models –dancers in general– denote a careful, neat, sensual and suggestive language. In this language the qualities of the feminine and masculine are explored.

 

The drama of the scenes that Esperanza constructs can be seen reflected in the work and the expressive power that can be seen in the hands: they seem to be the part of the body where the contours are more defined and, thus, they concentrate the expression of the body that moves and that poses. We think it is important to stop at this point: the hands function as a fundamental element of sensory exploration, they are a synecdoche for the sense of touch, but they are also the engine of creation, drawing, writing.

 

Esperanza González gropes in the territory of the male body, rescuing that contradictory space between strength and muscular volume and the delicacy of hands that focus our attention as spectators as if inviting us in this way to share her journey with her.