Sobre la masturbación masculina | Por José Miguel Salgado

 

Sobre la masturbación masculina

 

La masturbación es un tema extraño, por un lado pareciera ser innecesario hablar de ella, como si no hubiera mucho que decir, pero por otro: ¿Hemos hablado alguna vez de la masturbación? Cuando pienso en conversaciones relacionadas a este tema solo puedo pensar en menciones sutiles, chistes con doble sentido y, si tuviste suerte, alguna aclaración del tipo “es normal” en la adolescencia.

 

En los últimos años han sido las mujeres quienes han hecho de la masturbación un tema más común, y las que han dado mayor espacio en sus discusiones a la búsqueda del placer sexual individual. Si me preguntan por masturbación femenina, inmediatamente puedo nombrar canciones, series y películas donde no solo se menciona, sino que se busca representar como un tema a dignificar. Pero al pensar en referentes culturales que aborden la masturbación masculina sólo puedo recordar imágenes de adolescentes que se masturban de forma impulsiva porque no se han iniciado sexualmente, de algún esposo frustrado que apurado se pajea en la ducha o se esconde para ver pornografía. Son casi nulas las representaciones de hombres que disfruten plenamente de masturbase, solo por el placer de hacerlo y a los que se muestre dignificados ¿Es ése el lugar que tiene la masturbación para los hombres? ¿Un sustitutivo de segunda categoría para el sexo, un desahogo impulsivo y vergonzoso?

 

Hace algunos días llegué a un sitio web que se llama “Bateworld”, (“El mundo de la paja” en español)  una red social exclusiva para hombres que disfrutan abiertamente de masturbarse. En ella existen distintas funciones para compartir información, puedes crear tu propio perfil con fotos y videos, leer el blog, un canal de videos, foros de discusión y chats, entre otros. Las temáticas rondan alrededor de técnicas para masturbarse, nuevos juguetes sexuales, y eventos donde los usuarios pueden reunirse para compartir una paja. Las imágenes de sexo penetrativo están prohibidas, y aunque sus usuarios son principalmente hombres homosexuales, los hombres heterosexuales que la ocupan no son pocos. Bateworld se reconoce como la comunidad de masturbación masculina número uno en internet.

 

Cuando llegué a esta página pensé que era una red de pornografía más, pero su justificación ideológica pareciera separarla del resto. Su creador, Bruce P. Ghrether, dice que Bateworld más que una red social es una fraternidad, ya que el goce y el apoyo que los usuarios obtienen al compartir la importancia que la masturbación tiene para ellos con otros hombres, despierta un sentimiento de camaradería en ellos, y los despoja de la vergüenza con la que la sociedad tiende a cargar esta práctica.

 

Ghether escribió un libro llamado “The Secret of the Golden Phallus”, (El Secreto del Falo Dorado) en el que reúne una serie de creencias provenientes de distintas culturas del mundo, que otorgan a la masturbación, y a la relación de los hombres con su pene, la capacidad de conectarlo con su sensibilidad y creatividad; con sus pares y con su entorno, y donde destaca la pérdida de estas creencias a mano de la iglesia católica, la que asoció todos estos aspectos con lo pecaminoso. Bruce señala deidades como Nefertum, en Egipto, Priapus en Grecia, o Cernunnos de la cultura celta, el que pasó de un dios de la protección, renovación, virilidad y lujuria, a la imagen de satanás en la religión católica. Así, hoy se dedica a crear espacios para resignificar esta práctica y para motivar a los hombres a conectarse de una forma positiva con sus cuerpos a través de una masturbación consciente.

 

Lo sé, es un gran salto. Pasar de ver la masturbación como una simple descarga a verla como una práctica espiritual, probablemente para muchos es una locura. Pero esto no se trata de definir el lugar que la masturbación debiese tener en nuestras vidas, sino de preguntarnos cómo experimentarla vacía de significado ha afectado la relación que tenemos con nuestro cuerpo, con nuestro placer, con otros hombres y con nuestro entorno. Si lo pensamos bien, ser capaces de habitar sentimientos y sensaciones es fundamental antes de identificarnos con el otro, es decir, para relacionarnos de forma empática. La masturbación es una experiencia que nos ofrece justamente eso, la posibilidad de explorar y reconocer nuestro sentir.

 

Pocas cosas pueden conectarnos tan transversalmente entre hombres como la relación que tenemos con nuestro pene y con la masturbación, ya sea por el placer que encontramos en ella, por las culpas que nos produce, los chistes con los que la disminuimos, o el silencio bajo el que la ocultamos.

 

 

Artículo: José Miguel Salgado

Fotografía: Oscar Milano

 

Sobre la masturbación masculina

 

Masturbation is a strange subject, on the one hand it seems unnecessary to talk about it, as if there is not much to say, but on the other: Have we ever talked about masturbation? When I think of conversations related to this topic, I can only think of subtle mentions, jokes with double meanings and, if you were lucky, some clarification of the type “is normal” in adolescence.

 

In recent years it has been women who have made masturbation a most common theme, and those who have given more space in their discussions to the search for individual sexual pleasure. If you ask me about female masturbation, I can immediately name songs, series and movies where it is not only mentioned, but it is sought to represent as a subject to dignify. But when thinking about cultural references that address male masturbation, i can only remember images of adolescents who masturbate impulsively because they have not started sexually, of a frustrated husband who in a hurry jerks off in the shower or hides to watch pornography. The representation of men who fully enjoy masturbating are almost nil, just for the pleasure of doing it and to those who are dignified. Is that the place that masturbation has for men? A second-rate subtitute for sex an impulsive and shameful outlet?

 

A few day ago I came to a website called “Bateworld”, (The world of straw) an exclusive network for men who openly enjoy masturbating, In it there are different functions to share information, you can create your own profile with photos en videos, read the blog, a video channel, discussion forum and chats, among others. The themes revolve around masturbation techniques, new sex toys and events where users can get together to share a handjob. Penetrative sex images are prohibited, and althought users are mainlt gay men, the heterosexual men who uses this website are not few. Bateworld is recognized as the number one male masturbation community on the internet.

 

When i got to this page i thought it was just another pornography network, but its ideological justification seems to separate ir from the rest. Its creator Bruce P. Ghrether, says that Bateworld is more then a social network, it is a fraternity, since the enjoyment and the support that users obtain from sharing the importance that masturbation has for them with other men, awakens a feeling of camaraderie in them, and strip them of the shame with which society tends to carry this practice.

 

Ghrether wrote a book called “The secret of the golden phallus” in which he brings together a series of beliefs from different cultures of the world, which give masturbation, and the relationship of men with their own penis, the ability of connecting it with your sensitivity and creativity; with their peers and with their environment, and where the loss of these beliefs at the hand of the Catholic Church stands out, which associated all these aspects with the sinful. Bruce points out deities like Nefertum, in Egypt, Priapus in Greece or Cernunnos of the Celtic culture, the one who went from a god of protection, renewal, virility and lust, to the image of Satan in the Catholic Religion. Thus, he is dedicated to creating spaces to re-signify this practice and to motivate men to connect in a positive way with their bodies through conscious masturbation.

 

I know, it’s a big jump. Going from viewing  masturbation as a simple shock to viewing it as a spiritual practice is probably insane for many. But this is not about defining the place that masturbation should have in our lives, but about asking ourselves how experiencing it, empty of meaning, has affected the relationship we have with our body, with our pleasure, with other men and with our environment. If we think about it, being able to inhabit feelings and sensations is  essential before identifying them in the other, that is, to relate emphatically. Masturbation is an experience that offers us just that, the possibility of exploring and recognizing our feelings.

 

Few things can connect us so transversely between men as the relationship we have with our penis and with masturbation, either because of the pleasure we find in it, because of the guilt it produces in us, the jokes with which we diminish it or the silence, where we hide.

 

 

Article: José Miguel Salgado 

Photography: Oscar Milano