MAXIMILIANO CLIPPER – Chile

 

La influencia de la novela gráfica en la cultura comienza a ser muy potente en la década de los 80 y, sobre todo, desde los 90. La narrativa visual comienza a masificarse. Sus códigos se hacen cada vez más populares. Por un lado, desde el cómic estadounidense, leemos historias de superhéroes, hombres fuertes, musculosos, siempre al servicio de quienes lo necesitan. Desde otro lugar, el manga japonés trabaja al “shonen” niños que se hacen fuertes y enormes luego de un gran trabajo de exploración y entrenamiento.

 

El trabajo de Maximiliano Clipper se instala en un espacio muy interesante si pensamos en ambas influencias. Sus dibujos exacerban al cuerpo masculino hegemónico llevándolo incluso a composiciones hiperbólicas. El cuerpo en las representaciones de Maximiliano no sólo es grande que sino que es gigante, ciclópeo. Pareciera que podría abarcarnos, tragarnos, engullirnos. Sin embargo, a pesar de sus proporciones, a pesar del tamaño de los músculos, hay un tono de nostalgia y ternura que contrasta con la fuerza que el cuerpo representa.

 

El tratamiento circular y expansivo de la figura humana en la obra de Clipper suaviza la fuerza. Además, los motivos orientales -como los marcos o la composición- le entregan una poética que es, de cierta forma, minimalista. Ahí radica la potencia simbólica y erótica en la obra de Maximiliano Clipper: La escena que nos entrega transita entre la poética de la ternura y la nostalgia desde un espacio, quizás, oriental -el Ukiyo-e y el Haiku- de la suavidad de la forma y la composición, hacia la violencia masculina, hacia el cuerpo que nos abarca y nos devora, que tiene incluso la potencia para transformar todo a su paso.

 

En ese espacio de vértigo se instala el ojo del espectador y no hay una salida simple para la estética que propone el artista, no sabemos certeramente hacia qué fuerza entregarnos, en qué lugar identificarnos, ni desde dónde nos gustaría mirar.

 

The influence of the graphic novel on culture began to be very powerful in the 80’s and, above all, from the 90’s. The visual narrative began to become widespread. Their codes are becoming more and more popular. On the one hand, from the american comic, we read stories of superheroes, strong, muscular men, always at the service of those who need it. From another place, the Japanese manga works to “shonen” children who become strong and huge after a great work of exploration and training.

 

Maximiliano Clipper’s work is installed in a very interesting space if we think about both influences. His drawing exacerbates the hegemonic male body, even leading him to hyperbolic compositions. The body, in Maximiliano’s representations, is not only large but it is giant, cyclopean. It seems that it could engulf  us. However, despite its proportions, despite the size of the muscle, there is a tone of nostalgia and tenderness that contrasts with the strength that the body represents.

 

The circular and expansive treatment of the human figure in Clipper’s work softens the force. In addition the oriental motifs -such as the frames or the composition- give it a poetic meaning that is, in a certain way, minimalist. Therein lies the symbolic and erotic power in Maximiliano Clipper’s work: The scene that he delivers us transits between the poetics of tenderness and nostalgia from a perhaps a oriental space -the Ukiyo-e and the Haiku- of the softness of the form and composition, toward male violence, toward the body that encompasses us and devours us, which even has the power to transform everything in its path.

 

In this space of vertigo, the eye of the viewer is installed and there is no simple way out for the aesthetic that the artist proposes, we do not know with certainty what force to give ourselves to, where to identify ourselves, or from where we would like to look.

 

 

 

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