DANIEL SUÁREZ – Perú

 

La cultura se construye con imágenes y analogías a través de la historia. De esta manera, en relación con el cuerpo y la sexualidad, la cultura se ha asociado tradicionalmente a lo femenino con la naturaleza, los motivos florales y los animales leves. Lo masculino, por otro lado, se asocia a lo duro, a la fuerza y a la parquedad.

 

Daniel Suárez, por medio de su trabajo gráfico, explora ese espacio de la masculinidad que ha sido rechazado por los discursos hegemónicos. En la serie de dibujos aparecen cuerpos masculinos en trazos suaves y delicados envueltos, en general, por diferentes flores y escenas naturales. En su trabajo visual y estético se actualiza una crítica a la tradición, subvirtiendo así los signos y discursos de la hegemonía para hacer visible y potenciar el lado vulnerable, tierno y grácil en el cuerpo masculino. Podríamos decir que la obra de Suárez se articula en función del registro visual de lo leve. Los cuerpos parece que flotan en el espacio vacío, sin embargo, el trazo, la pose, los colores que componen la escena y construyen los cuerpos y le dan volumen anclan inevitablemente a la narrativa que elabora Daniel en el territorio de los afectos.

 

Por otro lado, la gesticulación del rostro y del cuerpo exploran e intuyen una emocionalidad distinta en el homoerotismo de corte más tradicional. Los cuerpos comunican la templanza, el relajo, e incluso el desinterés frente a la desnudez. Con esto Daniel Suárez instala en el territorio del cuerpo desnudo la naturalidad de la desnudez, y, al mismo tiempo, la naturalidad de la afección propia en desmedro del vigor que se ha instalado como un deber ser y que nos aleja, precisamente, de ese espacio en el erotismo y la sexualidad.

 

Hay deseo en la ternura y goce en la templanza, Daniel Suárez invoca dichas tramas de sentido en su obra abriendo estéticamente la búsqueda por la suavidad, la ternura y la caricia.

 

Culture is built with images and analogies throughout history, in this way, in relation to the body and sexuality, culture has traditionally associated the feminine with nature, floral motifs and animals. The masculine, on the other hand, is associated with the hard, the force and the sparing.

 

Daniel Suárez, through his graphic work explores that space of masculinity that has been rejected by hegemonic discourses. In the series of drawings, male bodies appear in soft and delicate lines, generally enveloped by different flowers and natural scenes. In his visual and aesthetic work, a criticism of tradition is updated, thus subverting the signs and discourses of hegemony to make visible and enhance the vulnerable, tender and graceful side and the male body. We could say that Suárez’s work is articulated based on the visual register of the light. The bodies seem to float in empty space, however, the line, the pose, the colors that make up the scene and build the bodies and give it volume inevitably anchor the narrative that Daniel elaborates in the territory of the affections.

 

On the other hand, the gestures of the face and the body explore and intuit a different emotionality in the more traditional homoeroticism. The bodies communicate temperance, relaxation and even disinterest in the face of nudity. With this, Daniel Suárez installs in the territory of the naked body the naturalness of nudity, and, at the same time, the naturalness of one’s own affection to the detriment of the vigor that has been installed as a duty to be and that distances us, precisely, from that space in eroticism and sexuality.

 

There is desire in tenderness and enjoyment in temperance, Daniel Suárez invokes these patterns of meaning in his work, aesthetically opening the search for softness, tenderness and caress.

 

 

 

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