ALEJANDRO CASPE – México

 

La fotografía de Alejandro Caspe se podría describir como erótica, ruda y desconcertante. En las escenas que componen el cuerpo masculino y el desnudo tienen el rol protagónico. Es un culto -palabra importante en su estética- al cuerpo hegemónico, a la masculinidad tradicional, al vigor, a la fuerza y al descaro. Los feminismos y los discursos de las nuevas masculinidades han criticado esa figura, sin embargo, desde la propuesta estética de Caspe, el deseo por esos cuerpos es lo que se celebra, la deconstrucción del binarismo entre masculino y femenino no está dentro de su búsqueda.

 

El placer por el dominio, por la idea de la dominación, por los fetiches relacionados con las prácticas sexuales del BDSM construye lo masculino en la obra de Alejandro. Urde una narrativa de la dominación erótica instalando al cuerpo masculino hegemónico como punto central de dicho discurso. Sin embargo, resulta interesante el contraste que se propone en su obra en relación con los símbolos que la atraviesan. El erotismo transgresor que trabaja y explora Alejandro se posiciona en un espacio ambiguo con respecto a los discursos del catolicismo y el uso de la simbología cristiana. La transgresión es evidente si pensamos en la iglesia como un lugar discursivo que clausura al cuerpo y niega el deseo. El culto cristiano busca la expiación del pecado en el dolor. Las tecnologías medievales eclesiásticas cerraban al cuerpo y al mismo tiempo lo hacían doler, sangrar, gritar. Nos resulta interesante ese espacio intersticial que explora la obra de Alejandro Caspe.

 

El deseo que tenemos por la fuerza y el vigor tiene, creemos, un correlato en los dispositivos que oprimieron un deseo proscrito, negado, prohibido. De esta manera el homoerotismo y el deseo sacuden con fuerza y descaro, de una manera ruda y en tanto ruda absolutamente erótica, los símbolos del castigo y la opresión al cuerpo y al deseo. La disputa entre eros y thanatos se muestra de manera magistral en la serie que Alejandro Caspe comparte y que nos invita a buscar en la rudeza de la transgresión al placer.

 

Alejandro Caspe’s photography could be described as erotic, rude and disconcerting. In the scene that make up the male body and the nude they have the leading role. It is a cult -an important word in his aesthetics- to the hegemonic body, traditional masculinity, vigor, strength and impudence. Feminisms and the discourses of the new masculinities have criticized this figure, however, from Caspe’s aesthetic proposal, the desire from those bodies is what is celebrated. The deconstruction of the binary between masculine and feminine is not within their search.

 

The pleasure for dominance, for the idea of domination, for the fetishes related to the sexual practices of BDSM builds the masculine in Alejandro’s work. He devises a narrative of erotic domination, installing the hegemonic male body as the central point of said discourse. However, the contrast that is proposed is his work in relation to the symbols that cross it is interesting. The transgressive eroticism that Alejandro works with and explores is positioned in an ambiguous space with respect to the discourses  of Catholicism and the use of Christian symbolism. The transgression is evident if we think of the church as a discursive place that closes off the body and denies desire. Christian worship seeks atonement for a sin in pain. The medieval ecclesiastical technologies closed the body and at the same time made it hurt, bleed, scream. We find that interstitial space that explores the work of Alejandro Caspe interesting.

 

The desire that we have for force and vigor has, we believe, a correlate in the device that oppressed a prohibited, denied, prohibited desire. In this way, homoeroticism and desire shake with force and imprudence, in a rude way and as rude absolutely erotic, the symbols of punishment and oppression of the body and desire. The dispute between eros and thanatos is masterfully shown in the series that Alejandro Caspe shares and that invites us to search the rudeness of the transgression of pleasure.

 

 

 

Instagram: @alejandro_caspe