KIKE SÁNCHEZ – Venezuela

 

¿Por qué el arte no puede ser masturbable?

 

La pregunta que hace Kike Sánchez es fundamental para comprender de manera más profunda su propuesta estética. Su fotografía nos invita al deleite, desdibuja ese límite entre porno y arte, entre goce y disgusto, entre lo femenino y lo masculino. Así, la serie nos permite ver cuerpos en el espacio público, irrumpiendo con su desnudez en lo político, anunciando la evidencia del cuerpo sexuado que desdibuja, tanto en la pose como en los signos que arrastra, la heteronorma de los discursos más tradicionales.

 

El leather, la lycra y los corsés nos instalan inmediatamente en el imaginario de la industria pornográfica que educó nuestra mirada bajo ciertos parámetros culturales, sin embargo, Sánchez consigue transformar esa indumentaria asociada al BDSM y al juego del poder y la dominación en la piedra angular que permite su escenificación más crítica. El dominio parece anularse pues su fotografía nos llama a la exploración de los lugares vedados por la masculinidad hegemónica y su sesgo patriarcal.

 

Los cuerpos acá figuran por medio de la pose y los signos que representan el deseo el desajuste de dichos parámetros, nos muestran el disfrute de lo queer y la masturbación en las posibilidades eróticas del juego. La sutileza del gesto de los modelos y su expresión contrastan con la violencia, en el fondo asistimos a la tensión y es ella quien mueve nuestra mirada.

 

La ciudad que se muestra desnuda también funciona como metáfora del ajetreo y el tránsito, pero en la fotografía de Sánchez el cuerpo exige el detenimiento, parece decirnos: dale, mira, toca, piensa en las posibilidades que están encerradas en tu cuerpo, explora la multiplicidad de tu naturaleza, desbórdate en tu deseo, mastúrbate.

 

 

Why can’t art be masturbable?

 

The question that Kike Sánchez asks is fundamental to understand his aesthetic proposal in a depper way. His photographic invites us to delight, blurs that limit between porn and art, between enjoyment and disgust, between the feminine and masculine. Thus, the series allows us to see bodies in the public space, breaking into the political nakedness, announcing the evidence of the sexed body that blurs, both in the pose and in the signs it drags, the heteronorm of the most traditional discourses.

 

Leather, lycras and corsets immediately install us in the imaginary of the pornographic industry that educated our gaze under certain cultural parameters, however, Sánchez manages to transform that clothing associated with BDSM and the game of power and domination into the cornerstone that allows it most critical staging. the domain seems to be annulled because his photography calls us to explore the places closed by hegemonic masculinity and its patriarchal bias.

 

The bodies here appears through the pose and the signs that represent the desire the mismatch of these parameters, show us the enjoyment of queer and masturbation in the erotic possibilities of the game. The subtlety of the models’ gesture and their expression contrast with violence, deep down we witness tension and that is what moves our gaze.

 

The city that is shown naked also works as metaphor for the hustle and traffic, but in Sánchez photography the body demands pause, it seems to tell us: go ahead, look, touch, think about the possibilities that are enclosed in your body, explore the multiplicity of your nature, overflow with your desire, masturbate.

 

Instagram: @unpollofrito