El cuerpo y las emociones | Por Eduardo Mora

 

El cuerpo y las emociones

 

Los hombres no lloran… ¿Cuántas veces hemos escuchado esta frase? De niños fuimos creciendo bajo esta idea castradora que ensalza la imagen del “Macho”. Desde pequeños nos dicen que el hombre debe ser fuerte, rudo, bruto. Si lloras eres débil y muchas veces, cuando algo nos afecta, lloramos escondidos para no ser vistos, para no ser expuestos y sentirnos vulnerables. Deambulamos en una especie de ley de la selva, donde el más débil es devorado por el más fuerte, por lo que adoptamos posturas y roles que nos llevan a actuar de una u otra manera frente al mundo que nos rodea.

 

“Corre como hombre”, “párate como hombre”, “Pelea como hombre”, “Hazte hombre” son algunas de las frases que, en más de alguna ocasión, todos hemos dicho, sin darnos cuenta del efecto negativo que comentarios como esos pueden causar en el otro. Por eso no es difícil entender, por qué a los hombres nos cuesta tanto expresar nuestras emociones, sentimiento y deseos. Estamos en una constante batalla por ser fuertes, por ser machos. Cuando adultos tenemos más conciencia y nos permitimos liberar algunos bloqueos de infancia. Uno de ellos y quizás el más importante es que se asume la homosexualidad, que en la gran mayoría de los casos, estuvo escondida y cerrada bajo 7 llaves y nos permitimos abandonar un poco esa imagen del macho. Un día conversando con un amigo de infancia me dijo: cuando salí del closet, sentí que la maqueta de mi mismo que por años había construido, se había partido en dos. Sentí que caminaba más liviano y que ya no me interesaba ser el macho recio que siempre pretendí ser.

 

Como actor y profesor de bailes de salón, he observado y entendido cómo esa lucha por ser machos ha llegado a bloquear no sólo nuestras emociones, sino que también nuestro cuerpo. Siempre que me enfrento por primera vez a un grupo de alumnos (generalmente sobre los 30 años) les hago la misma pregunta ¿Qué los motiva a estar aquí? Las respuestas de los hombres siempre son las mismas, “mi novia me trajo” ,“me obligaron porque faltaban hombres para bailar”, “estoy aquí porque mis amigos también accedieron a venir”. Cuando comienzan a bailar por primera vez, la desconexión con el cuerpo, el bloqueo físico es evidente. Vergüenza, pudor son solo dos de los muchos sentimientos que afloran en ese primer baile. El cuerpo se pone rígido, el cerebro funciona a mil por hora buscando la mejor excusa para dejar de hacer lo que estoy haciendo. No quiero equivocarme, pero tampoco puedo dejar que un movimiento me haga ver femenino.

 

En mi experiencia como actor, cuando estudié y comencé a trabajar el Contact Improvisation (técnica de danza que a través del contacto físico se inicia una exploración y creación de movimientos improvisados), lo que más me gustó de esos ejercicios fue la liberación del cuerpo. Te olvidas que eres alto, bajo, gordo, flaco, peludo, lampiño, olvidas que eres hombre, mujer, hetero, bi, gay, inter, trans, etc. Sólo dejas que el cuerpo se mueva y se conecte con la persona que tienes al frente. Permites que, por unos minutos, se abra esa puerta que a permanecido cerrada bloqueando el paso a cualquier emoción. Fue ahí cuando me dí cuenta que yo estaba física y emocionalmente bloqueado. Me di cuenta de que cada vez que una emoción llegaba a mí, inmediatamente la enviaba a una caja y le ponía mil candados. Me di cuenta que constantemente estaba luchando por no dejar de ser el macho. Luego de eso  comencé a bailar Salsa (Casino) y comencé otro proceso de desbloqueos físicos. Soltar la cadera, mover los hombros al ritmo de una canción. Con la salsa pasa algo extraño, aprendemos los movimientos, aprendemos las combinaciones y ritmos, pero el hombre no se conecta con la pareja, no se conecta con el disfrute que produce bailar. Es muy común ver personas que bailan increible, pero están más preocupados de cómo se ven o de quién los está mirando más que de verdad gozar la música y conectarse con la pareja de baile.

 

Los actores trabajamos con nuestras emociones y con nuestro cuerpo, por lo que quizás es más fácil para un actor lograr esa conexión interna. Recuerdo un momento en que estaba dirigiendo un grupo de actores no profesionales y estábamos trabajando las emociones a través de la técnica del Alba Emoting. Cuando trabajamos el erotismo, en uno de ellos fue tanta la conección física, emocional y sensorial que logró que al terminar el ejercicio se acostó en el suelo y comenzó a llorar. Luego de ayudarlo a calmar esa nueva emoción que afloró voluntariamente, lanzó un grito y una carcajada que nos contagió a todos.

 

Otro, se distanció y volvió a bloquear inmediatamente. Estaba rojo de vergüenza porque tenía una muy notoria erección y muy rápido corrió al baño… dijo que iba a mojarse la cara. Con cada emoción que trabajamos (alegría, pena, miedo, erotismo, rabia) la experiencia iba siendo cada vez más enriquecedora tanto para ellos como nuevos intérpretes, como para mí que estaba dirigiendo el curso “Hace mucho no lloraba”, “Quiero reír así siempre” fueron algunas de sus reacciones frente a la emoción que trabajamos y es que estaban tan bloqueados y tan preocupados de actuar como machos frente a la sociedad que no se permitían expresar ningún tipo de emoción pura.

 

El bloqueo físico y emocional que algunos hombres forman a través de sus vidas, crean muros tan grandes que adoptan y normalizan ciertos mecanismos de defensas para no mostrarse vulnerables frente a otros. Recurrir al insulto, humillar al más débil es lo más fácil para así también mostrar que con el macho nadie se mete (la ley de la selva).

 

Borrar el estereotipo del macho no quiere decir que todos tenemos que ser femeninos o que los hombres que son más femeninos no tienen arraigada la imagen del macho. Borrar la imagen del macho tiene que ver con ser capaz de mostrar las emociones, permitirse sentir emociones que nos son incómodas, soltar las trancas patriarcales que nos inculcaron sobre cómo debemos ser como hombres. Borrar el macho es dejar de humillar a quien parece ser más débil. Los hombres sentimos, y cuando nos conectamos con esas emociones, no es que seamos débiles, conectarse con las emociones nos vuelve seres más puros, humildes y verdaderos.

 

LOS HOMBRES SÍ LLORAN.

 

 

Artículo: Eduardo Mora

Fotografía: Oscar Milano

 

The body and emotions

 

Boys don’t cry… How many times have we heard this phrase? As children we grew up under this castrating idea that sxtolt the image of the “Male”. From childhood we’ve been told that man must be strong, rude, brute. If you cry you are weak, and many times, when something affects us, we cry hidden to not be seen, to not be exposed and feel vulnerables. We wander in a kind of law of the jungle, where the weakest is devoured by the strongest, so we adopt positions and roles that lead us to act in one way or another against the world around us.

 

“Run as a man”, “stand as a man”, “fight as a man”, “be a man” are some of the phrases that, on more than one occasion, we all have said, without realizing the negative effect that comments like these can cause in the other one. So it is not difficult to understand why men find it so difficult to express our emotions, feelings and desires. We are in a constant battle to be strong, to be male. As adults we become more aware and allow ourselves to release some childhood blocks. One of them, and perhaps the most important is that homosexuality is assumed, that in the vast majority of cases, it was hidden and closed under 7 keys and we allowed ourselves to abandon, a little bit, the Macho image. One day talking to a childhood friend, he told me: when i came out, i felt that the model of myself that i have built for years had split in two. I felt that I walked lighter and that I was no longer interested in being the tough male that I always pretended to be.

 

As an actor and ballroom dancer teacher, I have observed and understood how this fight to be a Macho has come to block not only our emotions, but also our bodies. Whenever i face a group of students for the first time (generally over the age of 30) i ask them the same question: What motivates you to be here? The men’s responses are always the same, “my girlfriend brought me”, “they forced me because there were no men to dance”, “i’m here because my friends also agreed to come”. When they first start dancing the disconnection with the body, the physical block is evident. Shame, modesty are just two of the many feelings that emerge in that first dance. The body stiffens, the brain works a thousand times an hour looking for the best excuse to stop doing what i am doing. Don’t want to be wrong, but also I can’t let a movement make me look feminine.

 

In my experience as an actor, when i studied and started to work on Contact Improvisation (dance technique that begins by exploring and creating improvised movements through physical contact) What i liked most about these exercises was the liberation of the body. You forget that you are tall, short, fat, skinny, hairy, hairless, you forget that you are male, female, straight, gay, bisexual, intersexual, transexual, etc you just let the body move and connect with the person in front of you. You allow that door to open for a few minutes which has remained closed, blocking the passage of any emotion. It was there that I realized that I was physically and emotionally blocked. I realized that every time an emotion came to me, I would immediately send it to a box and put a thousand locks on it. I realized that I was constantly struggling not to stop being a Macho. After that, I started to dance Salsa (Casino) and started another process of physical unlocking. To move the hip, move the shoulders at the rhythm of a song. Something strange happens with Salsa, we learn the movement, we learn the combinations and rhythms, but the man doesn’t connect with the partner, he doesn’t connect with the enjoyment that dancing produces. It is so common to see people who dance incredibly, but they are more concerned with how they look or who is watching them rather than really enjoying the music and connecting with the dance partner.

 

Actors we work with our emotions and with our body, so perhaps it is easier for an actor to achieve that internal connection. I remember a time when I was directing a group of non-professional actors and we were working on emotions through the Alba Emoting technique. When we worked eroticism, in one of them the physical, emotional and sensory connection was so great that when he finished the exercise he lay down on the floor and began to cry. After helping him calm that new emotion that emerged voluntarily, he screamed loud and then laughter strong that we all connected and laughed with him. Another,  distanced himself and immediately blocked again. His face was red, embarrassed because he had a very noticeable erection and quickly ran to the bathroom… he said he was gonna wash his face. With which emotion that we worked on (joy, grief, fear, eroticism, range) the experience was becoming increasingly enriching for them as new interpreters and for me who was directing the course “Long ago I have not cry like this”, “I always want to laugh like this” were some of their reactions to the emotions we worked with. They were so blocked and so worried about acting like Machos in front of society that they did not allow themselves to express any kind of pure emotion.

 

The physical and emotional blocks that some men form throughout their lives, create walls so large that they adopt and normalize certain defense mechanisms so that they don’t show  themselves vulnerables to others. Resorting to insults, humiliating the weaker is also the easiest way to show that nobody messes with the Macho (the jungle law).

 

Erase the Macho stereotype does not mean that we all have to be feminine or that men that are more feminine do not have the Macho image ingrained. Erasing the Macho image has to do with being able to show emotions, allowing ourselves to feel emotions that are uncomfortable for us, letting go the patriarchal strings that instilled in us about how we should be as men. To erase the Macho is to stop humiliating who seems to be weaker. Men feel, and when we connect with those emotions it is not that we are weak, connecting with emotions makes us more pure, humble and true beings.

 

MEN DO CRY.

 

 

Article: Eduardo Mora 

Photography: Oscar Milano