¿Discriminados? También convertidos en discriminadores | Por Bryan San Martín

 

¿Discriminados? También convertidos en discriminadores

 

Dentro del mundo LGBT no es ninguna novedad que el discriminado hace tiempo se ha convertido también en discriminador, pues esa idea se termina con factores o circunstancias no esperados que existen en nuestra comunidad y que nos hace sentir y ver la ansiedad, envidia, narcisismo, discriminación y, hasta, más homofobia. Es aquí donde tomo el ejemplo más claro de uno de estos puntos: la llamada Plumofobia. Muchos la definirían como una suerte de “miedo y rechazo a los hombres afeminados” o “como la que va en contra de aquellas personas que se salen de sus roles de género: contra las mujeres que no hacen lo que tienen que hacer las mujeres y contra los hombres que no hacen lo que se supone que deben de hacer los hombres”.

 

Encontramos bastantes ejemplos de plumofobia dentro del mundo LGBT. Tan solo hace falta darse una vuelta por alguno de los lugares de moda o ver afiches de promoción de fiestas con características asociadas a esta discriminación. Tendencia que venía en alza en el universo offline, pero que parece haber encontrado un enfoque perfecto en el mundo virtual, con estereotipos multiplicados en muchas plataformas y Apps: el musculoso, hombrecito, machito y grande; y, los afeminados, locas o adjetivos similares, donde éstos pareciera que estuvieran muy mal. Sin embargo, hay que preguntarse: ¿son realmente ellos el problema o nosotros no aceptamos nuestra propia diversidad?

 

Lo que quiero abordar en esta observación, es aquella postura que lleva a la comunidad a enaltecer el “estereotipo de hombre gay masculino” y marcar el estigma generalizado contra los hombres femeninos (Plumofobia). Llevándome con un concepto que últimamente ha sido más mediático y escuchado: “hetero patriarcado”, entendiéndose que es un sistema social donde el género masculino y la heterosexualidad gozan de un status de supremacía y donde el binarismo hombre/mujer, y sus desequilibrios en los roles, representa un nivel inferior.

 

Ante esto, he pensado en algunas razones de por qué tenemos esta actitud de daño entre nosotros, llegando a algunas teorías: ¿Será que deseamos asumir un papel sexual diferente al estereotipo “gay”? Si nos mostramos más masculinos, se puede complacer e identificarse más con la comunidad heterosexual, ya que acoge e integra mejor si somos escondemos gestos o manías femeninas. Y de esa manera no se perdería el estatus en el hetero patriarcado, en vez de aceptarnos libremente como somos.

 

Hay otro punto que me parece que no debería pasar tan desapercibido: es que al final somos hombres, y tenemos esa necesidad de “desafiarnos” para magnificar esta postura, presionándonos entre sí para tratar, deliberadamente, de sentirnos menos iguales a estereotipos. Y al desligarnos de éstos se llega a una forma de discriminación entre iguales, asunto sumamente preocupante, pues contrarresta en nuestra comunidad en vez de contribuir a alimentar la tan necesaria diversidad.

 

Nuestra tarea es acabar con aquella etiqueta que la sociedad en general identifica y cataloga a los gays afeminados y/o lesbianas amachadas, etiquetas tal vez inventadas por los medios de comunicación o, simplemente son conceptos arrastrados del pasado, los cuales no aportan nada a nuestro futuro.

 

Porque aquellos gestos o conductas “identificadoras de orientación sexual” hace rato que dejaron de ser etiquetas individuales. Nuestra comunidad es diversa y ahí está lo hermoso de ella: abandonar el concepto de creer que un “hombre gay masculino” es mejor que cualquier otro; aceptar que, si queremos tener más músculos, tatuajes, barbas, ser delgados, geek o tener más gestos masculinos o femeninos son solo diversidades de una misma comunidad. Solo dándonos cuenta de que somos distintos, en una comunidad que es más diversa dentro de sí misma, avanzaremos hacia un respeto total.

 

Artículo:  Bryan San Martín

Fotografía: Oscar Milano

 

Discriminate? Also become discriminators

 

Within the LGBT community it is not a novelty that the discriminated have become discriminators, because that idea ends with factors or unexpected circumstances that exist in our community and that make us feel and see anxiety, envy, narcissism, discrimination and even more homophobia. Is here where I take the clearest example of one of these points: the so-called Plumophobia. Many would define it as a kind of “fear and rejection of effeminate man” or “as the ones that go against those people who get out of their gender roles: against women who don’t do what women have to do and against men who don’t do what men are supposed to do”.

 

We find quite a few examples of plumophobia within the LGBT community. You just need to go around some of the fashionable places or see promotional posters for parties with characteristics associated with this discrimination. Trend that was on the rise in the offline universe but that seems to have found a perfect focus in the virtual world. With multiplied stereotypes on many platforms and APPs: the muscular, little man, macho and big; and, effeminate, ladyboy or similar adjectives, where these seem to be very bad. However you have to ask yourself: Are them the real problem or we don’t accept our own diversity?

 

What i want to address in this observation is that position that leads the community to exalt the “masculine gay man stereotype” and mark the widespread stigma against feminine men (Plumophobia). Taking me with a concept that lately it has been more mediatic and listened to: “hetero patriarchy” understanding that is a social system where the masculine gender and heterosexuality enjoy a status of supremacy and where, male / female binarism, and its imbalances in roles, represents a lower lever.

 

Given this, I have thought of some reasons why we have this attitude of harm between us, coming to some theories: Could it be that we want to assume a sexual role, different from the “gay” stereotype? If we are more masculine, we can please and identify more with the heterosexual community, since it welcomes and integrates better if we hide gestures or feminine hobbies. And in that way, the status in the hetero patriarchy world ain’t lost instead of freely accepting ourselves as we are.

 

There is another point that seems to me that should not go so unnoticed. And it is that, at the end, we are men and we have that need to “challenge ourselves” to magnify this position, pressing each other to deliberately try to feel less equal to stereotypes. And when we detach ourselves from these we reach a form of discrimination between equal, a matter of great concern, as it counteracts in our community intead to contribute to feeding the much-needed diversity.

 

Our task is to end that label that society in general identifies and catalogs effeminate gay and / or masculine lesbians, labels perhaps invented by the media, or are simply concepts dragged from the past, which do not contribute anything to our future.

 

Because those gestures or behaviors “identifying sexual orientation” long ago they were no longer individual labels. Our community is diverse and that is what is beautiful about it: Abandon the concept of believing that a “masculine gay man” is better than any other. Accept that if we want to have more muscle, tattoos, beards, be skinny, geeky or having more male or female gestures are just diversities of the same community. Just realizing that we are different, in a community that is more diverse within itself, we will move toward full respect.

 

Article:  Bryan San Martín

Photography: Oscar Milano