VICTOR PADRÓN – Venezuela

 

La fotografía funciona como un juego de miradas donde, quien maneja la cámara, tiene el poder de congelar un momento preciso y archivarlo. Las fotografías de Víctor Padrón trabajan en el registro sencillo y sutil del cuerpo en su cotidiano, sin grandes atavíos ni complejas posiciones, su fotografía busca celebrar ese espacio de goce que se tiene con el cuerpo propio, ese espacio íntimo y personal que nos permite explorar el placer desde la humildad juguetona que caracteriza aquellos momentos de encuentro con nuestro deseo.

 

Así, los modelos de Padrón se muestran coqueteando con la cámara intentando seducir en ese juego al espectador, invitándolo a desear aquella levedad que se escapa en la humildad y ligereza de su representación. Las fotografías recortan un cuerpo relajado y se alcanza a ver la cama deshecha que los soporta, sábanas arrugadas que dibujan los movimientos anteriores del cuerpo, ubicándonos como espectadores en el espacio de esa intimidad que luego se potencia con la exploración de los planos de detalle y las abstracciones en relación con la forma y volumen del cuerpo masculino.

 

Víctor Padrón y su discurso nos permite entrar en aquel espacio íntimo que se hace grácil y leve por la humildad de sus formas y la sensación que nos deja de haber estado ahí, cerca del calor de esos cuerpos distendidos con luz matutina y el olor de unas sábanas arrugadas.

 

Photography Works as a game of gazes where, whoever handles the camera, has the power to freeze a precise moment and archive it. Victor Padrón’s photography works on the simple and the subtle registration of the body in his daily life, without great attire or complex positions, his photography seeks to celebrate that space of enjoyment that we have with our own body, that intimate and personal space that allows us to explore the pleasure from the playful humility that characterizes those moments of encounter with our desire.

 

Thats how, Padrón’s models are shown flirting with the camera trying to seduce the viewer in that game, inviting them to desire that lightness of their representation. The photographs cut out a relaxed body and you can see the unmade bed that supports them, wrinkled sheets that draw the previous movements of the body, placing us as spectators of the space of that intimacy that is then enhanced with the exploration of detailed plans and abstractions in relation to the shape and volume of the male body.

 

Victor Padrón and his speech allow us to enter in that intimate space that is made graceful and light by the humility of its forms and the feeling that it ceases to have been there, close to the warmth of those bodies distended with morning light and the smell of some wrinkled sheets.

Instagram: @cosmic.demons