VARCOL MANRIQUE – México

 

La línea de tiempo que puede prefigurar una historia del arte se puede pensar como una confrontación constante entre estilos y propuestas estéticas y las respuestas que estas propuestas tienen en términos de su re-elaboración o su confrontación. En la actualidad, habitamos un mundo global donde el internet y las herramientas digitales permiten borrar las líneas espacio temporales y nos empujan a pensarnos como sujetos globales, con acceso a una biblioteca de referencias pictóricas enormes al alcance de un clic. Varcol Manrique se posiciona precisamente en ese hiato entre el pensamiento del arte, el cuerpo y el desnudo masculino que habita y transita entre dos mundos.

 

Los estilos y propuestas clásicas aparecen en la obra de Manrique como referencias en términos de la composición y la forma que se adhiere al cuerpo, del tratamiento de la luz, por ejemplo, que impacta iluminándolo y oscureciéndolo. Sin embargo, dicha estética está completamente atravesada por una técnica ineludiblemente contemporánea, donde la pintura y el estudio clásico deviene pronto en una formulación geométrica y digital del cuerpo.

 

Así, los alcances estéticos del saber y la tradición más clásica son llevados a un espacio de exploración técnica y artística mucho más profundo pues la luz deja de ser solo ese espacio iluminado, sino que se transforma en vector, en un agente activo dentro de la composición pictórica. Toda la obra de Varcol es una invitación a pensar en esos alcances, en la novedad y en el resurgir de un ethos referido al cuerpo que se refresca con nuevas formas de representarlo, con nuevos colores por ejemplo y otros usos del difuminado.

 

Manrique nos recuerda que la tradición está para poder visitarla, negarla y transformarla, su obra nos demuestra cómo es que transitamos también en esa exploración y como nuestra mirada es susceptible de confrontarse con la forma renovada de aquellos cuerpos que, inevitablemente, cargamos en nuestra memoria.

 

The timeline that can prefigure an art history can be thought as a constant confrontation between style and aesthetic proposals and the responses that these proposals have in terms of their re-elaboration or their confrontation. Today, we inhabit a global world where the internet and digital tools allow us to erase time lines and push us to think of ourselves as global subjects, with access to a library of huge pictorial references within easy reach. Varcol Manrique is positioned precisely in that grap between the thought of art, the body and the male nude that inhabits and transits between two worlds.

 

The classic styles and proposals appear in Manrique work as references in terms of the composition and the form that adheres to the body, of the treatment of light, for example, which impacts by illuminating and obscuring it. However, this aesthetic is completely crossed by an inescapably contemporary technique, where painting and classical study soon become a geometric and digital formulation of the body.

 

Thus, the aesthetic reaches of knowledge and the most classical tradition are taken to a much deeper space of technical and artistic exploration, since light ceases to be only that illuminated space, but becomes a vector, an active agent within the pictorial composition. All of Varcol’s work is an invitation to think about these scopes, the novelty and the resurgence of an ethos related to the body that is refreshed with new ways of representing it, with new colors, for example, and other uses of blurring.

 

Manrique reminds us that tradition is there to be able to visit it, deny it and transform it, his work shows us how it is that we also travel in this exploration and how our gaze is capable of confronting the renewed form of those bodies that, inevitably, we carry in our memory.

Instagram: @varcol3d