PAOLO PESCE – Chile

 

Paolo llega, tantea, saca su cámara análoga, se mueve sigiloso, conversa. Sus fotografías registran un proceso de entrega y revelación, los cuerpos rígidos al comienzo de la sesión terminan comunicando aquella parte cruda y bella de lo humano que el desnudo potencia, la cámara y el ojo que la moviliza roza incluso ese espacio donde la intimidad resurge con potencia significante y queda ahí aferrada en el film de alguna manera.  Aun cuando no conoce a sus modelos hasta el momento de fotografiarlos pareciera que la comunicación es antigua y llena de confianza, ambos cuerpos terminan coreografiando la fotografía que hacen, Paolo llama a esto una “co-creación” donde el resultado final está mediado por el develamiento de la intimidad, por esa aparición.

 

Para él, la fotografía y este proceso creativo de encuentro y develación permiten que el espectador se sensibilice con aquella intimidad pues el arte humaniza y el desnudo nos acerca más rápidamente a ese espacio tan esencialmente humano en cuanto material: el cuerpo y su lenguaje. Así, el discurso que se construye se mueve desde planos que fraccionan el cuerpo masculino acercándonos a los detalles de su composición, muestran su elasticidad y potencia semiótica en el movimiento o bien nos empuja a sentir una empatía radical con el cuerpo que se muestra pues el tratamiento formal de sus retratos, los ángulos y enfoques en su composición, comunican una desnudez más que física que trasciende incluso al material con que se hacen las tomas, pareciera rugoso en su vibración.

 

Paolo investiga en sus fotografías la relación del desnudo, la masculinidad y la intimidad, y esa triada, nos menciona, lo masculino se asocia al afuera, a lo público y al poder. La forma de acercarse al cuerpo, de mirarlo y de atrapar ese espacio de intimidad es política, reivindica una posición negada para los hombres desde los discursos patriarcales y consigue en su proceso de construcción instalar una comunicación distinta a la forma parca y fría con que se educa tradicionalmente la masculinidad.

 

Es en esa comunicación visual, oral y corporal donde radica la sensualidad de su propuesta, es en el deseo de encontrar esa intimidad mientras se fotografía donde hay una clave para acercarnos -más íntimamente- a su obra, pues nos comenta que además de intentar superar el miedo a sentir que su vida no tiene propósito por medio de la fotografía y que el arte le ayuda a aliviar el peso que implica la transitoriedad de nuestra existencia, hacer fotografías de desnudos masculinos le permite alcanzar el goce sin atender al consumo de esos cuerpos.

 

 

 

Paolo arrives, fumbles, takes out his analog camera, moves stealthily, talks. His photographs records a process of delivery and disclosure, the rigid bodies at the beginning of the session and up communicating that raw and beautiful part of the human that the naked power, the camera and the eye that mobilizes it touches even that space where intimacy resurfaces with significant power and it gets stuck in the film in some way. Even though he does not know his models until the moment of photographing them, it seems that the communication is old and full of confidence, both bodies end up choreographing the photography they take, Paolo calls this “co-creation” where the final result is mediated by the unveiling of intimacy, by that appearance.

 

For him, photography and this creative process of encounter and unveiling allow the viewer to become sensitized with that intimacy, since art humanizes and the nude brings us closer to that essentially human space as material: the body and its language. Thus, the discourse that is constructed moves from planes that divide the male body, bringing us closer to the details of its composition, showing its elasticity and semiotic power in movement, or pushing us to feel a radical empathy with the body that is shown, as the formal treatment of his portraits, the angles and approaches in his composition, communicate a more than physical nudity that transcends even the material with which the shots are made, it seems rough in its vibration.

 

Paolo investigates in his photography the relationship of the nude, masculinity and intimacy and that triad, he mentions. The masculine is associated with the outside, the public and power. The way of approaching to the body, looking at it and capturing that space of intimacy is political. It claims a position denied to men by patriarchal discourses and manages in its construction process to install a communication different from the cold way in which, traditionally masculinity is teached.

 

It is in this visual, oral and corporal communication where the sensuality of his proposal lies, it is in the desire to find that intimacy while photographing where there is a key to get closer -more intimately- to his work since he tells us that in addition to trying to overcome the fear of feeling that his life has no purpose through photography and that art helps him to alleviate the weight that transience of our existence implies, taking photographs of male nudes allows him to achieve enjoyment without attending to the consumption of those bodies.

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