OSCAR MILANO – Venezuela

 

Las prácticas amatorias y sexuales de la contemporaneidad están atravesadas por nuestra vinculación con el internet. De cierta forma el internet es una extraña y contradictoria cotidianidad que se mueve, sensual, entre lo público y lo privado. El celular ha transformado la relación que establecemos con la imagen, nos ha acercado a ella y a la exploración, nos permite encontrar nuevos caminos en nuestra configuración identitaria, en la relación con los demás y con nuestro cuerpo. La fotografía ha revolucionado nuestro comportamiento en todos los ámbitos y, por su puesto, sus usos alcanzan incluso el espacio de lo erótico.

 

La propuesta de Oscar Milano investiga estéticamente aquellas nuevas zonas de exploración visual y erótica. En la serie se muestran cuerpos que, en la soledad, fotografían su cuerpo, se sacan nudes, indagan en la sensualidad potencial de su carne y en la posición que podría eventualmente conseguir la mirada del otro que se desea. El discurso que articula Milano se posiciona desde un espacio metafotográfico y les entrega a esas nuevas prácticas eróticas representación.

 

Así, la serie le entrega voz a la nueva experiencia que se está articulando en relación con nuestro cuerpo, los otros y el internet e indaga en la sobrexposición a la cual estamos sometidos quienes habitamos este mundo centrado en la imagen y en el deseo de los demás. Los cuerpos se contorsionan, intentan encontrar un ángulo que muestre sin pudor el cuerpo, los genitales, las zonas erógenas. El brazo que sostiene el celular se hace elástico en la búsqueda de la foto que sea atractiva ante el otro y que haga explotar el deseo.

 

Se retrata en esta serie esa torsión del cuerpo en búsqueda del agrado para sí y para los demás, manteniendo una estética naive, que no acude a la tradición de la fotografía masculina tradicional, más cercana al leather y al cuerpo trabajado y vigoroso, sino que acude a aquellos cuerpos más frágiles. Creo que esta serie es fundamental en la articulación de un discurso emergente sobre la fotografía y los nuevos medios digitales de difusión informática, pues nuestros cuerpos están inevitablemente en internet, fracturados y diseminados, pero siempre ocultos, tapados.

 

Su propuesta nos golpea en la cara con aquella intimidad, otra que parece tan generalizada como misteriosa. Hacer evidente el goce en la autoexposición es un acierto de Oscar Milano que, acoplado con su presente y los sucesos culturales que éste porta, ha conseguido darle espacio a una nueva forma de fotografiar el cuerpo, de reflexionar sobre el desnudo y de erotizar a quienes reciben con holgura las imágenes fragmentada de aquellos cuerpos virtuales.

 

 

 

The love and sexual practices of the contemporary are crossed by our connection with the internet. In a way, the internet is a strange and contradictory daily life that moves, sensual, between the public and the private. The cell phone has transformed the relationship that we establish with the image, has brought us closer to it and exploration, allowing us to find new ways in our identity configuration, in the relationship with others and with our body. Photography has revolutionized our behavior in all areas and, of course, its uses even reach the space of the erotic.

 

Oscar Milano’s proposal aesthetically investigates those new areas of visual and erotic exploration. In the series, bodies are shown that, in solitude, photograph their bodies, take off nudes, investigate the potential sensuality of their flesh and the position that could eventually achieve the desired gaze of the other. The discourse that Milano articulates is positioned from a meta-photographic space and gives these new erotic practices representation.

 

Thus, the series gives voice to the new experience that is being articulated in relation to our body, others and the internet and investigates the overexposure to which we who inhabit this world focused on the image and desire of the rest. The bodies are contorted, they try to find an angle that shamelessly shows the body, the genitals, the erogenous zones. The arm that holds the cell phone becomes elastic in search of the photo that is attractive to the other and that makes the desire explode.

 

This twist of the body is portrayed in this series in search of pleasure for itself and for others, maintaining a naive aesthetic, which does not go to the tradition of traditional male photography, closer to leather and to the worked and vigorous body, but go to those more fragile bodies. I believe that this series Is fundamental in the articulation of an emerging discourse on photography and the new digital media for computer dissemination, as our bodies are inevitably on the internet, fractured and scattered but always hidden, covered.

 

His proposal strikes us in the face with that other intimacy that seems as widespread as it is mysterious. Making the enjoyment evident in self-exposure is a success of Oscar Milano who, coupled with his present and the cultural events that this portal has managed to give space to a new way of photographing the body, reflecting on the nude and eroticizing those who receive comfortably the fragmented images of those virtual bodies.

 

 

 

Instagram: @milano573