OSCAR MILANO – Venezuela

 

Oscar es un artista del método. Diríamos que su aproximación a la fotografía tiene que ver con una práctica inteligente que se acerca al objeto de manera casi científica, fría, pero no por ello menos cálida y expresiva. Oscar consigue que su fotografía sea técnicamente precisa y estéticamente expresiva.

 

La fotografía de Oscar se ve fuertemente influenciada por referentes clásicos, sobre todo por los cuerpos que se hacían ver en las representaciones de Grecia y Roma hace siglos atrás, cuerpos que configuraban simbólicamente diferentes cuestiones culturales que hacían referencia a la vida política y religiosa de la ciudad, pero que encarnaban al poder, sobre todo. Su apuesta consiste en descontextualizar dichas representaciones y evidenciar en ese juego de espejos la mirada de aquellos años a la luz de la actual. Así consigue que el desnudo masculino se transforme en una herramienta de exploración que es estética, espiritual y psicológica al mismo tiempo: descubrir, por ejemplo, los cuerpos del imaginario clásico renacentista le permiten develar cómo el poder deforma dichas figuras en relación con los discursos que imperan en ese momento.

 

De esta manera su fotografía nos transporta a esos referentes de manera más bien tangencial, sin embargo su potencia simbólica radica en el doble desnudamiento que propone su estética, primero el desnudo del cuerpo, que se hace íntimo pero efectivo, concreto pero tierno, nos invita a explorar los diferentes signos expresivos que tiene el cuerpo con una mirada sensual y crítica y, por otro lado, el desnudamiento de la imaginería clásica y religiosa, que nos permite explorar en las dinámicas y redes que ha tejido el poder sobre las instituciones y los cuerpos, posibilita develar cómo desde ese lugar la hegemonía ha ido “vistiendo” de diferentes discursos al cuerpo, encerrándolo de cierta manera en una cárcel múltiple.

 

Oscar menciona, a propósito de lo anterior que, según sus investigaciones, el cuerpo masculino ha tenido una participación diferente al cuerpo femenino en la historia del arte, por cuestiones que tienen que ver con la mirada masculina y la objetualización del cuerpo femenino, así comenta que su obra “busca igualarlo, no con la idea de disminuirlo, sino de una forma indirecta dotar a la figura masculina de esos matices que se le han arrancado y que no nos permiten apreciar su condición, igualmente humana, de vulnerabilidad y belleza”.

 

Nos parece que este punto es fundamental para entender el trabajo de Oscar pues consigue, explorando la potencia expresiva del cuerpo masculino hacer humano lo inhumano, o mejor, devolver la humanidad al cuerpo mostrando en él la profundidad subjetiva de sus modelos y de su mirada poética sobre las formas que nos completan.

 

 

 

Oscar is a method artist. We would say that his approach to photography has a smart practice that get closer the object in almost a science way, cold but not less warm and expressive. Oscar gets that his photography is technically specify and esthetically expressive.

 

Oscar‘s photography is strongly influenced by classical referents, especially for the bodies that were seen in the representations of Greece and Rome centuries ago, bodies that symbolically configured different cultural issues that referred to the political and religious life of the city, but that embodies power, especially. His bet is to decontextualize these representations and demonstrate in that game of mirrors the look of those years in light of the current. That is how he gets the male nudity be transformed in an exploration tool which is the esthetic, spiritual and phycological at the same time: discovering, for example, the bodies of the renaissance classic imaginary allow him to reveal how power deforms these figures in relation to the speeches that prevail at that time.

 

In this way his photography transports us to those referents in a rather tangential way, however its symbolic power lies in the double stripping proposed by its aesthetic, first the naked body which becomes intimate but effective concrete but tender invite us to explore the different expressive signs that the body has with a sensual and critical look and, on the other hand, the stripping of classical and religious imagery, which allow us to explore the dynamics and networks that have woven power over institution and bodies, makes it possible to reveal how from that place hegemony has been “dressing” different speeches to the body, enclosing it in a certain way in a multiple prison.

 

Oscar mentions, on the basis of the foregoing that, according to his research, the male body has had a different participation from the female in the history of art, due to issues that have to do with the male gaze and the objectification of the female body, thus comments that his work “seeks to match it, not with the idea of reducing it, but in an indirect way to provide the male figure with those nuances that have been torn away and that do not allow us to appreciate his condition equally human, of vulnerability and beauty”.

 

It seems to us that his point is fundamental to understand Oscar‘s work because he manages, exploring the expressive power of the male body to make the inhuman human or better to return humanity to the body showing in it the subjective depth of its models and its poetic gaze about the forms that complete us.