JAVIER REY – Colombia

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La fotografía de Javier Rey funciona como una invitación a dar un paseo por aquellos espacios de la intimidad que muchas veces parecen triviales pero que guardan una belleza expectante. La cámara es tímida, parece que mira desde detrás de las cortinas de una casa que ha sido azotada por la humedad y el calor. Los cuerpos en la fotografía de Javier construyen una narrativa que se mueve, como las olas, entre la ternura y el deseo y en ese vaivén terminan por fundirse. El mismo autor nos comenta que su interés por los cuerpos surge a propósito de sentir la necesidad de abrir el cuerpo sensible a la experiencia, guardar incluso el olor de ese momento que no se pierde cuando se atrapa con el ojo de la cámara: funciona como un archivo de la voluptuosidad corporal, el volumen y las formas del cuerpo operan como materia del recuerdo sensible.

 

El fotógrafo colombiano nos comenta que su vínculo con el arte comienza desde muy pequeño pues su familia estaba relacionada con él, sin embargo, la fotografía se hace parte de su vida desde una vez que decide esconderse de la mirada paterna para fotografiar. Creo que es importante mencionar este dato anecdótico para iluminar su obra pues, el hecho de fotografiar desde el ocultamiento, a contrapelo, pero sin temor, da luces sobre cómo se disponen los elementos en el cuadro cuando Javier decide mirar por la cámara: pareciera que su mirada quiere guardarlo todo. Nos menciona que una de sus obsesiones tiene que ver con la necesidad del voyeur de querer poseerlo todo con la mirada, abarcar aquello que entra por la vista y, en esa imposibilidad, surge el interés por eso que se oculta precisamente de la mirada, aquello que está velado, aquello que está debajo de la ropa.

 

Si bien los desnudos de Javier Rey muestran cuerpos masculinos, es evidente que no hay un interés por mostrar al cuerpo hegemónico, todo lo contrario, la ternura resurge como surplus en sus fotografías contraponiéndose así al deseo que ha construido la mirada patriarcal sobre los cuerpos. Javier nos menciona que en Colombia “la sociedad patriarcal pide a gritos un padre de mano dura que lo corrija con violencia” y que esos discursos han ido consolidando la idea de macho asociada irremediablemente con la de masculinidad, uniendo así la figura del macho patriarca con la de masculino como canon. Para el autor es más importante explorar en esa diversidad que se oculta en la pluralidad de masculinidades que existen y que cohabitan con la figura patriarcal, que atenta contra toda la ternura que sus fotografías develan y descubren.

 

Javier Rey‘s photography works as an invitation to take a walk through those spaces of intimacy that often seem trivial but have an expectant beauty. The camera is shy, it seems that it looks from behind the curtains of a house that has been whipped by moisture and heat. The bodies in Javier’s photography build a narrative that moves, like the waves, between tenderness and desire and in that swing, they end up melting. The same author tells us that his interest in the bodies arises in order to feel the need to open the body sensitive to the experience, save even the smell of that moment that is not lost when caught with the camera´s eye: it works as a file of body voluptuousness, volume and body shapes operate as a matter of sensitive memory.

 

The Colombian Photographer tells us that his link with art begins at a young age because his family was related to him, however, photography becomes part of his life since he decided to hide from the paternal gaze to photograph. I think it is important to mention this anecdotal data to illuminate his work because, the fact of photographing from concealment, against the counter, but without fear, gives light on how the elements are arranged in the painting when Javier decides to look through the camera: it seems that his look wants to keep everything. He mentions that one of his obsessions has to do with the voyeur’s need to want to possess everything with his eyes, to cover what enters through the sight and, in that impossibility, there is an interest in that which is hidden precisely from the gaze, which is veiled, that which is under the clothes.

 

Although Javier Rey‘s nude pictures show masculine bodies, it is evident that there is no interest in showing the hegemonic body, on the contrary, tenderness resurfaces as surplus in his photographs thus opposing the desire that the patriarchal gaze has built on the bodies. Javier mentions that in Colombia “the patriarchal society cries out for a hard-handed father to correct him with violence” and that these speeches have been consolidation the idea of male, irremediably associated with that of masculinity, thus joining the figure of the patriarchal male with masculine as canon. For the author it is more important to explore in that diversity that is hidden in the plurality of masculinities that exist and that cohabit with the patriarchal figure, which threatens all the tenderness that his photographs reveal and discover.