PABLO ROSTRO – México

 

Con una estética de grandeza pictórica, romántica, barroca, llena de elementos, contrastes y claroscuros, a veces con cierto humor crítico y atravesada también por una cualidad kitsch, PABLO ROSTRO no escatima en recursos al momento de trabajar el desnudo masculino. Genera un mundo nuevo que engloba cada foto en ambientes de fantasías múltiples, que se bifurcan en distintas direcciones y que abren variadas capas de interpretabilidad intelectual y emocional.

 

Los cuerpos se vuelven símbolos de valentía casi revolucionaria, o de despojo y soledad, muchas veces retratados en tensiones que demuestran desesperación en los sujetos, en un intento de alcanzar o liberarse de ciertas amarras invisibles que le impiden ser. Estos hilos se hacen ver en unas cuantas fotos donde vemos a un modelo como si fuera una marioneta, restringido por un corsé, donde se percibe, en su mirada y actitud, una cierta melancolía, pero también placer en ese estado de control manipulador.

 

Otro par de fotografías recuerda el humo de la Revolución Francesa en el famoso cuadro La libertad guiando al pueblo de Delacroix, aunque en contraste con este vemos al sujeto principal con una corona de espinas y sin rostro, obligado a liberar a la multitud desesperada a sus pies mediante su propio sufrimiento. Estas fotografías dialogan a su vez con otras de estética clásica francesa en las que el sujeto protagonista, envestido con una peluca propia del siglo XVIII, un corsé –nuevamente–, plumas y elementos propios de lo que en sociedad hoy se considera “femenino”, nos hace comprender que la masculinidad, en ese tiempo, participaba de lo que ahora es parte exclusiva de la feminidad: el maquillaje, los corsés, las pelucas, las plumas y el entorno palaciego. Hay un humor crítico que se desliza en estas imágenes, que duda de la moralidad implicada en la estética y contrastada con el hombre desnudo, sin maquillaje alguno, que rodea al protagonista.

 

Una rosa y nubes de algodón llaman la atención en otras imágenes y nos transportan a un imaginario más suave y romántico, extraño dentro de la hegemonía social para los cuerpos de los hombres que allí se muestran en estado de ensoñación, delirio o reflexión. Así, nuevamente el autor hace el cruce entre lo considerado femenino y masculino, jugando con los límites de género que imponen ciertos elementos y artefactos sociales.

 

Todas estas composiciones, que van desde el sexo oral retratado con la intensidad del claroscuro, hasta la suavidad y el abandono de un cuerpo desprotegido entre suaves telas, nos hablan de las gamas sentimentales de los hombres, que son todas las humanas, pues ninguna pertenece exclusivamente a algún sexo o género. Muestran la expresión de la grandeza, la fuerza, el vigor, el miedo, el erotismo, la desesperación, la opresión, la depresión, la fantasía, la manipulación que puede vivir el hombre en sus diferentes entornos sociales, en un trabajo altamente expresivo, vulnerable, creativo y sensible.

 

With an aesthetic of pictorial, romantic, baroque grandeur, full of elements, contrasts and chiaroscuro, sometimes with a certain critical humor and also crossed by a kitsch quality, PABLO ROSTRO spares no resources when working on the male nude. It generates a new world that encompasses each photo in environments of multiple fantasies, which branch off in different directions and open up various layers of intellectual and emotional interpretability.

 

The bodies become symbols of almost revolutionary bravery, or of dispossession and loneliness, often portrayed in tensions that show desperation in the subjects, in an attempt to reach or free themselves from certain invisible ties that prevent them from being. These threads can be seen in a few photos where we see a model as if he were a puppet, restricted by a corset, where a certain melancholy is perceived in his gaze and attitude, but also pleasure in that state of manipulative control.

 

Another pair of photographs recalls the smoke of the French Revolution in Delacroix’s famous painting Liberty Leading the People, though in contrast to this we see the main subject wearing a crown of thorns and faceless, forced to liberate the desperate mob to his death. feet through his own suffering. These photographs in turn dialogue with others of classical French aesthetics in which the main subject, dressed in an 18th-century wig, a corset –again–, feathers and elements typical of what is considered “feminine” in society today, It makes us understand that masculinity, at that time, participated in what is now an exclusive part of femininity: makeup, corsets, wigs, feathers and the palatial setting. There is a critical humor that creeps into these images, doubting the morality implied in aesthetics and contrasted with the naked man, without any makeup, that surrounds the protagonist.

 

A rose and cotton clouds attract attention in other images and transport us to a softer and more romantic imagery, strange within the social hegemony for the bodies of men who are shown there in a state of reverie, delirium or reflection. Thus, once again the author crosses between what is considered feminine and masculine, playing with the gender limits imposed by certain elements and social artefacts.

 

All these compositions, which range from oral sex portrayed with the intensity of chiaroscuro, to the softness and abandonment of an unprotected body between soft fabrics, tell us about the sentimental ranges of men, which are all human, since none belongs exclusively to one sex or gender. They show the expression of greatness, strength, vigor, fear, eroticism, despair, oppression, depression, fantasy, manipulation that man can experience in his different social environments, in a highly expressive work, vulnerable, creative and sensitive.

 

 

 

Instagram: @pablorostro