NICOLÁS ÁLVAREZ – Uruguay

 

El blanco y el negro pintan las íntimas fotografías que nos entrega NICOLÁS ÁLVAREZ. Por haber sido tomadas en una habitación y en un baño a modelos desnudos, bien podría ser que para ojos veloces y poco sensibles estas muestren pocas diferencias con nudes de persona comunes y corrientes, como las que se mandan por mensajes en redes sociales. La diferencia, sin embargo, es enorme. Por un lado, la actitud de los modelos, reflejada en sus rostros, nos habla de algo más que solo deseo. Se trata de estados emocionales un poco más complejos, en los que se han bajado las defensas para poder mostrarse con vulnerabilidad natural. Por otro lado, el cuidado de las luces, el enfocado y el encuadre, guían nuestra mirada y determinan detalles, rugosidades en los testículos, curvas y lugares del cuerpo que no estamos acostumbrados a ver en la cotidianidad vestida de otros, ni en la desnudez propia, pues son difíciles de alcanzar por nuestros propios ojos.

 

El pene que chorrea semen es quizás donde la decisión del blanco y negro toma más fuerza y belleza. El blanco secretado forma parte de los otros blancos de la fotografía, haciéndose parte de la paleta de colores, pero destacando por sobre los demás elementos, pues ese es su verdadero color. Además, comprendemos que se trata de la culminación de un acto masturbatorio, no solo erótico, sino también de sincera confianza y entrega frente al fotógrafo y su cámara.

 

Luego aparece el espejo como parte de una meta reflexión, es decir, el sujeto que se refleja en el espejo reflexiona sobre sí mismo. En este caso, la intención del modelo no se vuelca hacia el posible espectador externo, sino a su interior, en la paradoja de estar viéndose exteriormente completamente desnudo. Después, en la ducha, los ojos cerrados nos hablarán de lo mismo y el agua limpiará no selo el cuerpo, sino también los pensamientos y quizás algunas emociones.

 

Se trata de fotografías de una simpleza bella y cotidiana, que ahondan en estados de hombres comunes donde su masculinidad toma el espacio de la fotografía como uno donde pueden encontrarse con su propia seguridad y confianza a través de sus cuerpos.

 

Black and white paint the intimate photographs that NICOLÁS ÁLVAREZ gives us. Because they were taken in a room and in a bathroom of nude models, it could well be that for quick and insensitive eyes they show few differences with nudes of ordinary people, such as those sent by messages on social networks. The difference, however, is enormous. On the one hand, the attitude of the models, reflected in their faces, tells us about something more than just desire. These are slightly more complex emotional states, in which defenses have been lowered to be able to show natural vulnerability. On the other hand, the care of the lights, the focus and the framing, guide our gaze and determine details, roughness in the testicles, curves and places of the body that we are not used to seeing in everyday life dressed as others, nor in nudity. own, because they are difficult to reach by our own eyes.

 

The penis that drips with semen is perhaps where the decision of black and white takes on more strength and beauty. The secreted white is part of the other whites in the photograph, becoming part of the color palette, but standing out above the other elements, since that is its true color. In addition, we understand that it is the culmination of a masturbatory act, not only erotic, but also of sincere trust and dedication in front of the photographer and his camera.

 

Then the mirror appears as part of a meta reflection, that is, the subject that is reflected in the mirror reflects on himself. In this case, the intention of the model is not turned towards the possible external spectator, but towards his interior, in the paradox of seeing himself externally completely naked. Later, in the shower, closed eyes will tell us about the same thing and the water will clean not only the body, but also the thoughts and perhaps some emotions.

 

These are photographs of a beautiful and everyday simplicity, which delve into states of common men where their masculinity takes the space of photography as one where they can find their own security and confidence through their bodies.