FEDER PARRA – Venezuela

 

El autorretrato fotográfico pretende comunicar un tema a través de la forma, a diferencia de una selfie, que expone la forma por la forma misma. Los límites de ambos modos de mirarse a uno mismo a veces se verán desdibujados en materiales híbridos, entre selfie y autorretrato. Sin embargo, en la siguiente serie de imágenes, sabemos que nos encontramos definitivamente ante lo segundo. Sin la necesidad de una descripción verbal debajo de la imagen expuesta, estos autorretratos íntimos del cuerpo del artista FEDER PARRA nos hablan de los modos de la autopercepción del cuerpo en una edad y fisonomía que no se exponen nunca o casi nunca en medios publicitarios o redes sociales.

 

En este juego de encuadres incompletos, que solo muestran partes del cuerpo, nos acercamos a los detalles: los pelos blancos del pecho que develan una edad madura, los tatuajes a la vez rudos y tiernos, los pliegues y elasticidad de un cuerpo robusto. La luz roja, el fondo negro y la cercanía de la piel, junto con las poses, hacen de estas fotos un material sumamente erótico de un cuerpo no hegemónico en el universo del canon occidental. Por supuesto, este tipo de cuerpo sí existe sexualizado, por ejemplo, en la categoría oso o maduros de la clasificación canónica de las plataformas de pornografía gay, aunque podría decirse que esos casi siempre son más musculosos. Aquí, la intención del artista no es la de la pornografía y lo sabemos por el juego artístico íntimo y por la exposición de su pene sin erección.

 

Como nos señala el mismo artista, estas fotos le sirven a modo de terapia para sus trastornos como la dismorfia (preocupación excesiva por “defectos” de la apariencia) y la gerascofobia (miedo a envejecer), por lo que al mostrarse así, no solo comienza a sanarse a sí mismo, sino que nos invita como espectadores a sentirnos conformes con nuestros cuerpos y edades, a buscar amar y aceptar nuestro propio físico. De esta manera, vemos que trata de un trabajo artístico limpio en el que vamos descubriendo al sujeto por partes, que expone un tipo de masculinidad que, por esa misma auto-exposición, se descubre frágil y se entrega libre al ojo del espectador. Es una serie que se inclina hacia lo terapéutico y sanador que puede ser el arte, que invita a abrazar el amor propio y/o abrirse a una sexualidad plena desde la imagen del cuerpo propio.

 

The photographic self-portrait aims to communicate a theme through form, unlike a selfie, which exposes form for form’s sake. The limits of both ways of looking at oneself will sometimes be blurred in hybrid materials, between selfie and self-portrait. However, in the following series of images, we know that we are definitely facing the latter. Without the need for a verbal description under the exposed image, these intimate self-portraits of the body of the artist FEDER PARRA tell us about the ways of self-perception of the body in an age and physiognomy that are never or almost never exposed in advertising media or networks social.

 

In this game of incomplete frames, showing only parts of the body, we get closer to the details: the white chest hairs that reveal a mature age, the tattoos that are both rough and tender, the folds and elasticity of a robust body. The red light, the black background and the closeness of the skin, together with the poses, make these photos highly erotic material of a non-hegemonic body in the universe of the Western canon. Of course, this type of body does exist sexualized, for example, in the bear or mature category of the canonical classification of gay porn platforms, although it could be said that those are almost always more muscular. Here, the artist’s intention is not that of pornography and we know this from the intimate artistic play and from the exposure of his penis without erection.

 

As the artist himself points out, these photos serve as therapy for his disorders such as dysmorphia (excessive concern for “defects” of appearance) and gerascophobia (fear of growing old), so by showing himself like this, not only begins to heal itself, but rather invites us as viewers to feel satisfied with our bodies and ages, to seek to love and accept our own physique. In this way, we see that it is a clean artistic work in which we discover the subject in parts, which exposes a type of masculinity that, due to that same self-exposure, reveals itself to be fragile and surrenders freely to the viewer’s eye. It is a series that leans towards how therapeutic and healing art can be, which invites one to embrace self-love and/or open oneself to a full sexuality from the image of one’s own body.

 

 

 

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