WALDO ESTUARDO – Chile

 

El trabajo de Waldo Estuardo se presenta en distintos formatos, manifestando versatilidad y genio artístico. Entre collages, fotografías y dibujos, nos presenta imágenes de hombres desnudos, cada una de las cuales abre diferentes puertas de interpretabilidad.

 

El collage es quizá el formato más complejo de descifrar, si es que quisiéramos hacerlo, porque bien podríamos simplemente descansar la mirada en las hermosas composiciones de cuerpos en blanco y negro y flores en acuarela. Sin embargo, el proceso de creación de estas imágenes es importante al momento de cuestionarnos su trasfondo. El autor descarga fotografías porno de internet, las edita, recorta, imprime y escanea con el interés de pasar por una interrogante transversal a su trabajo: el cuerpo, la carne y su relación con lo virtual. “Ese espacio virtual donde entra todo menos el cuerpo mismo y donde solo cabe su representación, y cómo el deseo de poseer el cuerpo del otro choca frente a la pantalla”, nos dice el artista.

 

Las flores pintadas en acuarela pertenecen a páginas web decoradas con estas. El trabajo de Estuardo descontextualiza ese material proveniente de páginas xxx para traspasarlas al ámbito de lo “decorativo” o aquello que cabría en espacios habitables, de lo decentemente exhibible en sociedad. De allí la reflexión que nace de la desgenitalización o despornografización de estos cuerpos, pues las hojas y pétalos censuran los testículos. Así se provoca curiosidad en el espectador y aparece el deseo de lo que no se ve o no se puede tener. El deseo de querer el cuerpo del otro y que, al no poder poseerlo, solo queda apropiarse de su imagen, volverla íntima.

Estos collage son a la vez dinámicos, pues parece que las flores, al igual que los cuerpos, están en acción, y van a seguir floreciendo. Al mismo tiempo transmiten a la composición altos grados de pasión y romance cercano a la estética kitsch y muchas veces parecen reflejar una intensidad, una emoción, en lugar de un cuerpo.

 

Por su parte, las bellas fotografías son de espacios cerrados e íntimos, algunas también con flores. Estas se dividen en retratos solitarios y primeros planos de partes del cuerpo, en una mezcla que transita entre el romance y la nostalgia y en donde la luz, frente a los aspectos nítidos y fondos borrosos, son tratados con suma delicadeza. En el dibujo, en cambio, el sujeto se ve más vulnerable y los protagonistas de estos son más emotivos que eróticos. Vemos aquí cuerpos entremezclados, unidos, pegados, que parecen ser los mismos ángulos y posibilidades del mismo cuerpo. Son ilustraciones de sujetos autorreflexivos, que se repiten a sí mismos en el espacio y el tiempo.

 

Finalmente, cada formato nos presenta una forma de dinamismo e intensidad emocional, que nos invita a repensar el cuerpo, su identidad y sexualidad con una profunda pregunta de fondo: ¿Dónde habita el cuerpo representado hoy en una época de múltiples representaciones de él mismo?

 

Waldo Estuardo’s work is presented in different formats, manifesting versatility and artistic genius. Among collages, photographs and drawings, he presents images of naked men, each of which opens different doors of interpretability.

 

Collage is perhaps the most complex format to decipher, if we wanted to, because we could just rest our gaze on the beautiful compositions of black and white bodies and watercolor flowers. However, the process of creating these images is important when questioning their background. The author downloads porn photographs from the internet, edits, cuts, prints and scans them with the interest of going through a cross-cutting question in his work: the body, the flesh and their relationship with the virtual. “That virtual space where everything enters except the body itself and where only its representation fits, and how the desire to possess the body of the other collides in front of the screen”, the artist tells us.

 

The flowers painted in watercolor belong to web pages decorated with these. Estuardo’s work decontextualizes that material from xxx pages to transfer them to the realm of the “decorative” or that which would fit in habitable spaces, of what is decently exhibitable in society. Hence the reflection that arises from the degenitalization or depornography of these bodies, since the leaves and petals censor the testicles. Thus, curiosity is provoked in the viewer and the desire for what is not seen or cannot be had appears. The desire to love the body of the other and that, by not being able to possess it, it only remains to appropriate their image, to make it intimate.

 

These collage are both dynamic, because it seems that flowers, like bodies, are in action, and will continue to bloom. At the same time they convey to the composition high degrees of passion and romance close to kitsch aesthetics and often seem to reflect an intensity, an emotion, rather than a body.

 

For their part, the beautiful photographs are of closed and intimate spaces, some also with flowers. These are divided into solitary portraits and close-ups of parts of the body, in a mixture that transits between romance and nostalgia and where light, against sharp aspects and blurred backgrounds, are treated with great delicacy. In the drawing, on the other hand, the subject looks more vulnerable and the protagonists of these are more emotional than erotic. We see here intermingled bodies, united, glued together, which seem to be the same angles and possibilities of the same body. They are illustrations of self-reflective subjects, who repeat themselves in space and time.

 

Finally, each format presents us with a form of dynamism and emotional intensity, which invites us to rethink the body, its identity and sexuality with a deep underlying question: Where does the body represented today live in an age of multiple representations of itself?

 

 

 

Instagram: @waldoestuardo