TOMÁS GACITÚA – Chile

 

Tomás Gacitúa nos presenta una hermosa serie de fotografías instantáneas de desnudos masculinos en la naturaleza. Solo con una Polaroid, este fotógrafo compone a partir del instante, la espontaneidad de la luz, el lugar y los modelos, dejándose llevar por el juego de la captura de lo momentáneo, aquello que no podrá replicarse nunca más. Siendo así, pareciera que estas fotos en blanco y negro, algunas más veladas que otras, forman parte de un archivo histórico antiguo, nostálgico, en el que el hombre era más feliz sin ropa, sin pueblo, sin ciudad.

 

Las únicas fotos que muestran algún tipo de construcción, forman parte de ruinas, lugares abandonados, vacíos, en los que la naturaleza, el tiempo y el grafiti ya hicieron lo suyo. Se suma a esto la particularidad de la vegetación, propia de la geografía local de Valdivia, al sur de Chile. Entre cascadas, orillas de río o lagos, nalcas, troncos y hierbas, vemos al buen salvaje en la paz del mundo sin normas. Asimismo, las fotos acogen esta forma espontánea de ser usando la luz natural, sin tratar la imagen artificialmente.

Estos modelos, hombres con todo tipo de cuerpos, presentados en la soledad de un descanso lejos de la urbanidad, son como un recuerdo transgresor de que el hombre es mucho más que las leyes de la heteronorma. Así como a los edificios abandonados se los come la naturaleza, a las convenciones sociales del género y las formas de ser les puede suceder lo mismo. Las plantas, la tierra, el cielo y el agua no juzgan ni se inventan restricciones para la vida y, dentro de nosotros, también hay instintos que no quieren ser calificados moralmente. Así, como si se tratara de fotografías de un viaje utópico, esta serie nos habla de cierta libertad soñada, evocando sutilmente vínculos eróticos entre cuerpo y naturaleza, a la vez que paz, ternura y la nostalgia de un mundo que nunca ha sido realmente de ese modo.

 

Tomás Gacitúa presents us with a beautiful series of snapshots of male nudes in nature. Only with a Polaroid, this photographer composes from the moment, the spontaneity of the light, the place and the models, letting himself be carried away by the game of capturing the momentary, that which can never be replicated again. Thus, it seems that these black and white photos, some more veiled than others, are part of an old, nostalgic historical archive, in which man was happier without clothes, without town, without city.

 

The only photos that show any type of construction are part of ruins, abandoned, empty places, where nature, time and graffiti have already done their thing. Added to this is the peculiarity of the vegetation, typical of the local geography of Valdivia, in southern Chile. Between waterfalls, river banks or lakes, nalcas, logs and herbs, we see the good savage in the peace of the world without rules. Also, the photos embrace this spontaneous way of being using natural light, without artificially treating the image.

 

These models, men with all kinds of bodies, presented in the solitude of a break away from urbanity, are like a transgressive reminder that man is much more than the laws of heteronorm. Just as abandoned buildings are eaten by nature, the same can happen to social conventions of gender and ways of being. Plants, earth, sky and water do not judge or invent restrictions for life and, within us, there are also instincts that do not want to be morally qualified. Thus, as if it were photographs of a utopian journey, this series tells us about a certain dreamed freedom, subtly evoking erotic links between body and nature, as well as peace, tenderness and nostalgia for a world that has never really been of that way.

 

 

 

Instagram: @tomaroids