SIDNEY TEODORE – Brasil

 

En una época llena de filtros, técnicas de iluminación y programas hechos para “mejorar” la visión del cuerpo, donde el concepto de belleza impuesto por el mercado es ley, retratar a personas tal como son, sin capas, sin filtro alguno, se vuelve una tarea desafiante y de alto impacto. El único filtro que destaca en estas fotos de Sidney Teodore, es el de la honestidad y verdad.

 

Estos cuerpos, a través de miradas y su cómoda entrega frente el lente de la cámara, cuentan una historia: se alejan de lo maquinal que a veces pueden llegar a ser los retratos, reemplazando la pose racional por miradas llenas de vida, con una timidez propia de estar exponiéndose tal cual se es. A partir de esto se exponen variedades de biotipos, de diversas edades, pieles, cabellos, músculos, grasa, lo que nos invita a ver las diversidades naturales del cuerpo como algo natural, valga la redundancia, pues es una percepción del ser que muchas veces perdemos ante las exigencias sociales del mercado, y es necesario que algún artista nos saque de ese entrampamiento.

Todas son fotos llenas de honestidad y sensibilidad, que irradian una intimidad fácil. No se oculta aquí el diálogo con el fotógrafo ni con la cámara y vemos que ningún cuerpo de esta serie sigue la estética hegemónica de la belleza limpia, joven y lisa, exhibiéndose en oposición, sobre todo cuerpos de hombres maduros con alguno que otro tatuaje.

 

Las actitudes, a pesar del desnudo, no son eróticas en su intención, aunque sí a veces coquetas. Más bien existe una entrega tierna y sincera por parte de los modelos. Además, los espacios o fondos que los rodean son generalmente rugosos, imperfectos, al igual que las pieles y las mismas personas. Hay sonrisas o bocas con las comisuras hacia abajo, tristes, dos elementos casi nunca expuestos en fotos artísticas de desnudos. Estos hacen que toda la visión de lo que estamos viendo cambie, que el desnudo se relaje ante nuestros ojos y que los cuerpos adquieran tridimensionalidad, es decir, que no solo veamos su aspecto físico, sino también su lado emocional y social.

 

Del mismo modo, las fotografías de pareja transparentan el vínculo y el tipo de relación. En una sola foto llegamos a observar toda la ternura, el cariño y la timidez de dos hombres desconocidos para nosotros. Así se refleja la genialidad del fotógrafo en su oficio que, más allá de entregarnos una imagen bella o necesariamente erótica, construye imágenes rebosantes de empatía, una que nos lleva a deconstruir la figura masculina tradicional, como ese molde vaciado de sentimientos, siempre fuerte, por una llena de emociones, junto a una sensibilidad clara y honesta.

 

In an age full of filters, lighting techniques and programs made to “improve” the vision of the body, where the concept of beauty imposed by the market is law, portraying people as they are, without layers, without any filter, becomes a challenging and high-impact task. The only filter that stands out in these photos of Sidney Teodore is that of honesty and truth.

 

These bodies, through looks and their comfortable delivery in front of the camera lens, tell a story: they move away from the mechanical that portraits can sometimes be, replacing the rational pose with gazes full of life, with a shyness typical of exposing yourself as you are. From this, varieties of biotypes are exposed, of different ages, skin, hair, muscles, fat, which invites us to see the natural diversities of the body as something natural, worth the redundancy, because it is a perception of being that many times we lose to the social demands of the market, and it is necessary for an artist to get us out of that trap.

All are photos full of honesty and sensitivity, radiating an easy intimacy. The dialogue with the photographer or the camera is not hidden here and we see that no body in this series follows the hegemonic aesthetic of clean, young and smooth beauty, exhibiting itself in opposition, especially the bodies of mature men with the occasional tattoo.

 

The attitudes, despite being naked, are not erotic in their intention, although they are sometimes flirtatious. Rather there is a tender and sincere delivery on the part of the models. In addition, the spaces or backgrounds that surround them are generally rough, imperfect, just like the skins and the people themselves. There are smiles or mouths with the corners down, sad, two elements almost never exhibited in artistic nude photos. These make the whole vision of what we are seeing change, that the nude relax before our eyes and that the bodies acquire three-dimensionality, that is, that we not only see their physical appearance, but also their emotional and social side.

 

In the same way, photographs of a couple show the bond and the type of relationship. In a single photo we get to observe all the tenderness, affection and shyness of two men unknown to us. This is how the genius of the photographer is reflected in his craft that, beyond giving us a beautiful or necessarily erotic image, builds images brimming with empathy, one that leads us to deconstruct the traditional male figure, like that mold emptied of feelings, always strong, for a full of emotions, along with a clear and honest sensitivity.

 

 

Instagram: @sidteofotos