OSCAR MILANO – Venezuela

 

En la siguiente serie Oscar Milano nos presenta una especie de pequeño rito de sanación, llevado a cabo en una azotea del centro de Caracas, Venezuela. No se trataría de un rito personal o biográfico, sino de uno histórico y social. Para hacerlo, el fotógrafo eligió a tres bailarines con tres distintos rasgos fenotípicos más o menos identificables en las formas de los rostros y los tonos de piel: un modelo afrodescendiente, otro de fisonomía más indígena y otro más blanco o europeo. Al ser las fotos en blanco y negro, los distintos tonos de piel derivan en distintas tonalidades en la escala de grises.

 

La ciudad de fondo, llena de patrones arquitectónicos y geométricos exhibidos por edificios modernos que enmarcan los cuerpos, habla de homogeneización, como repetición de igualdades, y una desproblematización de la urbe en su conformación histórica. En contraste, el encuentro de estos tres cuerpos danzantes en la altura de una azotea, desnudos, pone frente a nuestros ojos, como dividida, la herida de la creación de los Estados latinoamericanos, pues estas fotos bien podrían haber sido tomadas en Bogotá, Quito o cualquier capital de América Latina. Sin embargo, a diferencia de las representaciones históricas -y por lo tanto, necesariamente violentas- en donde los afroamericanos son esclavos, los indígenas labradores o siervos, y los europeos son los poderosos, aquí, el trío se integra en una representación cariñosa del encuentro.

 

Entre los tres parece haber una actitud de cuidado y cariño, en la que el diálogo se genera no con armas o lenguaje verbal, sino a partir del tacto, tomadas y movimientos. Se cargan, se sostienen los unos a los otros, descansan juntos o se dan la mano. Todas estas actitudes forman un patrón coreográfico bellísimo, pero muy extraño si se mira desde una perspectiva heteronormada, donde los hombres nunca se tratarían de ese modo. De allí que esta alegoría del mestizaje a través de la danza, presentada por Milano, sea un modo de sanar mediante la ternura, aunque por un momento, los agravios de la masculinidad insensible y la historia de una conquista sangrienta.

 

In the following series, Oscar Milano presents us with a kind of small healing rite, carried out on a rooftop in the center of Caracas, Venezuela. It would not be a personal or biographical rite, but a historical and social one. To do so, the photographer chose three dancers with three different phenotypic traits more or less identifiable in face shapes and skin tones: an Afro-descendant model, another with a more indigenous physiognomy, and another more white or European. As the photos are in black and white, the different skin tones result in different tones in the gray scale.

 

The city in the background, full of architectural and geometric patterns exhibited by modern buildings that frame the bodies, speaks of homogenization, as a repetition of equalities, and a deproblematization of the city in its historical conformation. In contrast, the meeting of these three dancing bodies at the height of a rooftop, naked, puts before our eyes, as if divided, the wound of the creation of Latin American States, since these photos could well have been taken in Bogotá, Quito or any capital of Latin America. However, unlike the historical representations -and therefore necessarily violent- in which African Americans are slaves, indigenous farmers or serfs, and Europeans are the powerful, here, the trio is integrated into an affectionate representation of the encounter.

 

Between the three there seems to be an attitude of care and affection, in which the dialogue is generated not with weapons or verbal language, but from touch, takes and movements. They carry each other, hold each other, rest together, or hold hands. All these attitudes form a beautiful choreographic pattern, but very strange when viewed from a heteronormed perspective, where men would never treat each other that way. Hence this allegory of miscegenation through dance, presented by Milano, is a way of healing through tenderness, albeit for a moment, the grievances of insensitive masculinity and the story of a bloody conquest.

 

 

 

Instagram: @milano573