JOSÉ LUIS RIZZO – Venezuela

 

En esta serie de pinturas en blanco y negro hiperrealistas, José Luis Rizzo, expone contexturas musculares de cuerpos masculinos en circunstancias de sexo y deseo homoerótico. Únicamente un par de ellas nos sugieren interpretaciones más simbólicas o de soledad. Todas, sin embargo, han sido creadas a partir de una técnica exquisita en el manejo limpio de volúmenes, luces y sombras.

 

Uno de los elementos que más llama la atención son las manos y antebrazos. En un contexto donde las venas hinchadas podrían aparecer más veces asociadas a penes erectos, notamos en estas obras que el lugar de la sangre y el detalle puesto en esa característica son las manos, la parte del cuerpo hecha para tocar otro cuerpo. Nos podemos llegar a imaginar, incluso, solo a través de la imagen, que se trata de manos calientes.

 

Otra particularidad es que el cuerpo siempre destaca por sobre los rostros. Nunca vemos una cara completa, de frente, solo vemos el perfil, o usando una máscara, con los ojos vendados o tapados por la visera de un gorro. A partir de esto, nos damos cuenta que la expresión emocional de los sujetos se traslada a las posiciones, la tensión muscular, las inclinaciones. En algunos casos, un cuerpo apoyado en una pared, inclinando el culo hacia atrás, nos sugiere el deseo de ser mirado o penetrado. Lo mismo sucede con todos los traseros que se muestran abiertamente, algunos con un dedo adentro, nuevamente con la mano en reemplazo del miembro viril.

 

Siendo así, se vuelve muy interesante la relectura simbólica de La Justicia junto al resto de las imágenes. Esta siempre se muestra representada por una mujer de pie con los ojos vendados sosteniendo una balanza y una espada. En este caso, el pintor ha reemplazado a la mujer por un hombre desnudo vendado, sosteniendo la balanza, pero acuclillado y sin la espada. Hay en esta imagen, quizás, un reclamo por una masculinidad menos agresiva o una justicia que sea ciega ante las orientaciones e identidades de género diversas. Al tenerla en consideración, podemos llegar a deducir que “lo justo”, así expuesto, entre iconografías que muestran fantasías ocultas de sometimiento, entrega, humillación, dominación, amarres y cadenas, vendría a ser no juzgar nunca más aquellos deseos ocultos expuesto aquí, tabúes sociales que solo dañan y reprimen a personas que buscan libertad en la práctica de su sexualidad.

 

In this series of hyper-realistic black and white paintings, José Luis Rizzo, exposes muscular structures of male bodies in circumstances of sex and homoerotic desire. Only a couple of them suggest more symbolic or lonely interpretations. All, however, have been created from an exquisite technique in the clean handling of volumes, lights and shadows.

 

One of the elements that attracts the most attention are the hands and forearms. In a context where swollen veins could appear more often associated with erect penises, we note in these works that the place of blood and the detail put into this characteristic are the hands, the part of the body made to touch another body. We can even imagine, only through the image, that they are hot hands.

 

Another peculiarity is that the body always stands out above the faces. We never see a full face, from the front, we only see the profile, or wearing a mask, blindfolded or covered by the visor of a hat. From this, we realize that the emotional expression of the subjects is transferred to the positions, the muscular tension, the inclinations. In some cases, a body leaning against a wall, leaning the ass back, suggests the desire to be looked at or penetrated. The same happens with all the butts that are openly shown, some with a finger inside, again with the hand replacing the virile member.

 

This being the case, the symbolic rereading of La Justicia along with the rest of the images becomes very interesting. This is always shown as a standing blindfolded woman holding a scale and a sword. In this case, the painter has replaced the woman with a naked man bandaged, holding the scale, but squatting and without the sword. There is in this image, perhaps, a claim for a less aggressive masculinity or a justice that is blind to diverse gender orientations and identities. By taking it into consideration, we can come to deduce that “the right thing”, thus exposed, between iconographies that show hidden fantasies of submission, surrender, humiliation, domination, ties and chains, would be to never again judge those hidden desires exposed here, social taboos that only harm and repress people who seek freedom in the practice of their sexuality.

 

 

 

Instagram: @joseluisrizzo