ERICK SOLOLAZ – México

 

Erick Sololaz nos presenta cuerpos masculinos musculosos, desnudos y pintados de una manera muy cuidada y particular. Con aquella pintura de colores celestes, blancos, amarillos y rosados intensos, el fotógrafo mexicano los transforma en fascinantes piezas arquitectónicas. Pero no solo utiliza la pintura para transmitir este efecto, la mayoría de las veces usada en forma de figuras geométricas básicas, sino que también posiciona los ángulos del cuerpo de los modelos, de manera que manifiesten destreza y capacidad elástica, sin que el edificio humano se caiga.

 

Estos diseños definen puntos de fuga que expresan, de modo abstracto, la personalidad de los modelos. Así como fotografía hombres con pieles de distinto color, sobre esas mismas pieles surge la posibilidad de la aparición de más colores, los colores y formas de la temperatura interior de los sujetos retratados. Es decir que nos encontramos ante composiciones sensibles, que apelan a la diversidad e individualidad de cada uno de estos hombres. Por otra parte, el juego de luces y sombras está trabajado de tal manera que nunca hay saturación, por lo que se genera un ambiente sensual sobre los cuerpos y los fondos lisos, limpios, que los destacan.

 

Así, todos estos ángulos matemáticos, cercanas a las de un diseñador gráfico que no permite salirse de la línea -pero que en una o dos ocasiones lo hace, entregando una hermosa versatilidad a su trabajo-, provocan el brote de un posible fetiche por la geometría, a veces como una sado composición o una especie de pintura tribal contemporánea, que nos llama a disfrutar de los ángulos de cámara y cuerpo como nunca antes los podríamos haber disfrutado.

 

Erick Sololaz presents us muscular, naked and painted male bodies in a very careful and particular way. With that painting of intense blue, white, yellow and pink colors, the Mexican photographer transforms them into fascinating architectural pieces. But not only does he use paint to convey this effect, most of the time used in the form of basic geometric figures, but he also positions the angles of the body of the models, so that they show dexterity and elastic capacity, without the human building falls off.

 

These designs define vanishing points that express, in an abstract way, the personality of the models. Just as he photographs men with different colored skins, on those same skins the possibility arises of the appearance of more colors, the colors and shapes of the interior temperature of the subjects portrayed. In other words, we are faced with sensitive compositions that appeal to the diversity and individuality of each of these men. On the other hand, the play of light and shadow is worked in such a way that there is never saturation, which is why a sensual atmosphere is generated on the bodies and the smooth, clean backgrounds, which highlight them.

 

Thus, all these mathematical angles, close to those of a graphic designer who does not allow himself to get out of line -but who does so once or twice, giving a beautiful versatility to his work- provoke the outbreak of a possible fetish for the geometry, sometimes as a sado composition or a kind of contemporary tribal painting, which calls us to enjoy camera and body angles as we could never have enjoyed them before.

 

 

 

Instagram: @sololaz