ÁNGEL RUIZ – Perú

 

Una de las nociones heredadas de la cultura griega antigua es el culto al cuerpo. Lo podemos ver en las esculturas de sus dioses y héroes, hombres y mujeres. En esta serie de fotografías, Ángel Ruiz nos presenta cuerpos masculinos que parecen haber sido esculpidos por griegos en sus formas, pero a diferencia de aquellas estatuas, estas están hechas de carne, huesos y piel.

 

Hay mesura en el cálculo intelectual entre las paletas de colores, el origen de la luz que define curvas musculares, frente a la calma y organicidad de los modelos retratados. Un trabajo que equilibra una composición cinematográfica o cercana a la publicidad, con la naturalidad sensible que hace de estas fotos honestas y elegantes.

El cuidado en la colorización de las fotos, la elección del encuadre y la locación forman un ambiente erótico, sereno y a la vez poético que dialoga con los cuerpos. Estos son atléticos, fuertes, pero han sido expuestos para nosotros en relajo, con zapatillas y calcetines deportivos, calzoncillos blancos, a veces con tatuajes, o delgadas cadenillas al cuello. Es decir, son cuerpos en potencia y por lo mismo incitan a imaginarlos accionar en su máximo vigor, incluso presumir esa fuerza masculina que exudan sin tener que moverse en absoluto. Al mostrar calma, a veces hasta nostalgia, nos llaman y provocan efectos quizá románticos, expresado también en los pliegues y la suavidad de ciertas texturas y telas.

 

En suma, esta delicada serie de fotografías es una muestra de hombres que, como nos señala su autor, la sociedad considera varoniles, pero esta vez se muestran desde otra mirada, una mirada sensible, vulnerable, homoerótica y casi poética.

 

One of the notions inherited from ancient Greek culture is the cult of the body. We can see it in the sculptures of their gods and heroes, men and women. In this series of photographs, Ángel Ruiz presents us with male bodies that seem to have been sculpted by Greeks in their forms, but unlike those statues, these are made of flesh, bones and skin.

 

There is measure in the intellectual calculation between the color palettes, the origin of the light that defines muscular curves, compared to the calm and organicity of the portrayed models. A work that balances a cinematographic composition or close to advertising, with the sensitive naturalness that makes these honest and elegant photos.

 

The care in the colorization of the photos, the choice of the framing and the location form an erotic, serene and at the same time poetic atmosphere that dialogues with the bodies. These are athletic, strong, but they have been exposed for us in relaxation, with sneakers and sports socks, white briefs, sometimes with tattoos, or thin chains around the neck. That is to say, they are bodies in power and for the same reason they incite us to imagine them working in their maximum vigor, even to show off that masculine force that they exude without having to move at all. By showing calm, sometimes even nostalgia, they call us and provoke perhaps romantic effects, also expressed in the folds and softness of certain textures and fabrics.

 

In short, this delicate series of photographs is a sample of men who, as its author points out, society considers to be manly, but this time they are shown from another point of view, a sensitive, vulnerable, homoerotic and almost poetic look.

 

 

 

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