CÉSAR PERALTA – México

 

La propuesta estética de César Peralta cuestiona los límites de nuestra sensibilidad visual. Las escenas eróticas nos transportan al sexo, al fetiche y a la cotidianeidad de la sexualidad homosexual, los cuerpos aparecen situados en el goce y en lo íntimo. Sin embargo, las estrategias visuales, composicionales y gráficas que César utiliza transforman la sexualidad en una fiesta donde los colores y las formas interactúan directamente con lo representado. De esta manera el color también está erotizado. Interviene la imagen con un movimiento sensual y sexual que nos permite recorrer con la mirada su obra desde múltiples direcciones y planos de significado.

 

Nos atrevemos a decir que la poética que César Peralta configura en la serie intenta hacernos participar activamente de las escenas que aparecen enredadas en las formas y colores, nos obliga a mirar el movimiento del color en el deseo, desafía nuestra propia percepción como si nuestro estado perceptivo estuviera alterado. De esta forma las serie que Peralta nos presenta nos hace pensar en las estéticas del Pop-Art y del Op-Art desde el espacio de la disidencia sexual, de las prácticas eróticas menos ortodoxas. El alcance expresivo de su propuesta estética imita, en cierto sentido, al éxtasis del amor y del deseo, a la furia que asciende cuando nos erotizamos.

 

Cesar Peralta’s aesthetic proposal questions the limits of our visual sensitivity. The erotic scenes transport us to sex, the fetish and the daily life of homosexual sexuality, the bodies appear situated in the enjoyment and in the intimate. However, the visual, compositional and graphic strategies that Cesar uses transform sexuality into a party where colors and shapes interact directly with what is represented. In this way the color is also eroticized. The image intervenes with a sensual and sexual movement that allows us to look at his work from multiple directions and planes of meaning.

 

We dare to say that the poetics that Cesar Peralta configures in the series tries to make us participate actively in the scenes that appear entangled in shapes and colors, forces us to look at the movement of color in desire, challenges our own perception as if our state perceptual was altered. In this way, the series that Peralta presents makes us think about the aesthetics of Pop-Art and Op-Art from the space of sexual dissidence, of less orthodox erotic practices. The expressive scope of his aesthetic proposal imitates, in a certain sense, the ecstasy of love and desire, the fury that rises when we eroticize ourselves.